sábado, 10 de mayo de 2014

Colaboración para La Información                                  AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com               DUARTE EN VENEZUELA (I)
                                                                            Julio M. Rodriguez Grullón

                 De los 63 años que vivió nuestro padre de la patria, pasó  31 en Venezuela, esto es, desde 1845 hasta 1876, exceptuando unos 4 meses en 1864, en que estuvo de regreso en su patria para colaborar con la guerra de la restauración contra los españoles.
           Poco se sabía con certeza sobre todos estos años de su vida, hasta que recientemente han salido a la luz revelaciones, obtenidas después de intensa búsqueda de documentos, y que han modificado  en algunos aspectos la percepción que se tenía de su vida en la tierra de Bolivar. Ver Ayala Lafeé, Cecilia. Wilbert, Werner y Calles, Ariany. Juan Pablo Duarte en la Venezuela del siglo XIX. Historia y leyenda.. Colección del Banco Central de la RD, Departamento cultural, marzo 2014, 203 páginas.
            Me parece es conveniente dividir la estadía de Duarte en Venezuela en dos partes.
            La primera en que el quiere romper contacto con todos sus compatriotas, para que se acabe el duartismo en este país y pudiéramos tener paz, unidad y progreso, dejando gobernar a Pedro Santana.
            La segunda parte va desde 1864,hasta su muerte, cuando regresa desde la república en armas con una misión diplomática, en la que ya no puede, ni desea aislarse,  aun cuando esa misión es oficialmente corta
               1ra parte.- 1846-64
Tras su depresión producida por el fusilamiento de María Trinidad Sanchez, el 27 de febrero de 1845 estando el en Saint Thomas y la expulsión de su familia poco después,  Duarte decidió alejarse de todos. Se fue alejando de Caracas, por la costa, luego remontó el Orinoco y anduvo  errante como dijo Rosa Duarte, por el amplio territorio que correspondía a la provincia de Rio Negro en el sur de Venezuela, que fue el escenario de sus andanzas. No estuvo fijo en un sitio; sino recorrió la zona que correspondía a la provincia señalada. Hay constancia de que en  1856 estuvo en  Achaguas. Esta zona era muy convulsa, con constantes revoluciones entre los caudillos  locales y Duarte probablemente se movía buscando los sitios donde pacificamente pudíera realizar  sus  actividades mercantiles y cívicas  a su paso por  esos poblados. O sea que no permaneció aislado en la aldea de San Carlos de Rio Negro,  rumiando su desgracia. No, se mantuvo activo y negociando.
            Ciertamente que en los 12 años que transcurrieron entre 1846 y 1858, ningún familiar o amigo, pudo hacer contacto con el, lo cual era su deseo. Por eso no se entera de la caída de Santana  en 1848 y del decreto de Manuel Jimenes, concediéndole amnistía y de que podía regresar al país junto con los demás compañeros exiliados  en 1844.  
           Enterado de la anexión en 1862 ,  regresa a Caracas a preparar su regreso a la patria que el fundó, para colaborar en la guerra restauradora.  
Ahora bien, durante esos años errante por la selva venezolana, Duarte se deterioró mucho físicamente, como asegura Pedro Troncoso Sanchez en su biografía, al describir su aspecto, como lo relataran  algunos descendientes de Ulises F. Espaillat, que lo vieron durante su estadía en esta ciudad y dijeron que ese hombre no parecía un general por lo mal que se veía. Ver Troncoso Sánchez, Pedro. Vida de Juan Pablo Duarte. Instituto Duartiano, Colección Duartiana, Tercera edición, 2002, pag 425.

 

 

 

 

sábado, 3 de mayo de 2014

LLlegan Ellsworth Bunker y Joaquin Balaguer


                         LLEGAN  ELLSWORTH BUNKER Y JOAQUIN BALAGUER                       
                                             Julio M. Rodriguez Grullón


            Después de los encuentros de mediados de mayo, la situación militar de la revolución de abril se estabilizó. Grandes multitudes se reunían en los alrededores del Parque Independencia y la Puerta del Conde para aclamar a los líderes del movimiento constitucionalista. El 14 de junio de 1965 se llevó a cabo una grandiosa  manifestación  y se exaltó la memoria de los héroes caídos en diciembre de 1963.
            Mientras tanto en Washington, Lyndon Johnson estaba preocupado por ver como salía del atolladero en que se había metido y por el fallo de la misión diplomático que encabezaba McGeorge Bundy. Entonces envió dos hombres que lograron que saliera bastante bien, desde su punto de vista, de la situación. 1.- Ellsworth Bunker y  2.- Joaquín Balaguer.
1.- Ellsworth Bunker (1894-1984)
             Era un abogado ligado profesionalmente al negocio del azúcar en los Estados Unidos que había ingresado en el cuerpo diplomático norteamericano como embajador en Argentina en 1951 por un año. De ahí fue enviado como embajador a India y Nepal, a seguidas a Italia, regresó a Estados Unidos y fue designado Presidente de la Cruz Roja Americana, en 1965 Johnson lo hizo embajador ante la OEA y lo envió a nuestro país a resolver el enredo en que estaba frente a los constitucionalistas.  
            Terminada su misión aquí, Bunker  fue enviado a Viet Nam como embajador americano.  Bunker sirvió con gran eficiencia a los presidentes norteamericanos Harry Truman, Dwight Eisenhower, Lyndon Johnson, Richard Nixon y Jimmie Carter, pues fue el negociador  americano en el tratado Torrijos-Carter por el cual se entregó el canal a Panamá.
Bunker vino oficialmente en una misión de la desprestigiada Organización de Estados Americanos (OEA) que acompañaba José Mora  su Secretario General. La presidía el representante brasileño Ilmar Penhar y un tercer miembro era el representante salvadoreño  Ramón C. Dueñas. Llegó a nuestro país el 23 de junio de 1965.
2.- Joaquín Balaguer.- (1906-2002)
Lyndon Johnson no podía permitir que Bosch ganara las elecciones que se celebrarían post revolución de abril de 1965, pues entonces la intervención militar americana no habría servido para nada.
Balaguer fue el hombre seleccionado por el para enfrentar a Bosch, cuando esas elecciones tuvieran lugar. Llegó al país cinco días después que Bunker , el 28 de junio de 1965.
Balaguer era primo de Bienvenida Ricardo, la segunda esposa de Trujillo; ella se lo presentó durante sus bodas en Montecristi en 1927, exaltando sus cualidades intelectuales. En 1930 después que Trujillo lanzó en Montecristi su famoso “ No hay peligro en seguirme” durante su campaña para la presidencia, pasó  aquí por Santiago, escuchó a Balaguer  hablar en un mitin y al día siguiente lo mandó a buscar y por un mes lo tuvo hospedado en su casa. 
                Luego Balaguer se unió a la campaña y sirvió leal y eficientemente a Trujillo por los próximos 31 años,  haciéndose de la vista gorda de todos los crímenes y degradación moral, que rodeaba al tirano.
            Trujillo le fue tomando confianza,  al punto que al ser ajusticiado, ocupaba la presidencia de la Republica. Tuvo que entregar esa posición el 16 de enero de 1962 y unas semanas después, partió al exilio, instalándose en Nueva York.

 

 
    


 

    
 

 

sábado, 26 de abril de 2014

Homenaje al Gral Antonko Duvergé

Colaboración para La Información                                     AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com      
                                                  HOMENAJE  AL GRAL A NTONIO DUVERGE (1807-1855)
                                                                         Julio M. Rodríguez Grullón

            El pasado 13 de abril 2014, asistí a un homenaje organizado por el  Ministerio de las Fuerzas Armadas, al Gral Antonio Duvergé, junto a su estatua ecuestre, localizada al comienzo de la Avenida Mirador Sur, cerca del Hotel El Embajador, en Santo Domingo.
            El motivo del homenaje fue el cumplirse el  165 aniversario de la batalla de El Número y el 170 de la del Memiso. Por coincidencia era también el 159 aniversario de su fusilamiento por Santana,. ocurrido el 11 de abril 1855. En el  acto, el Coronel Del Orbe, historiador militar, presentó una excelente revisión de la vida de este héroe nacional.
         Este homenaje a Duvergé demuestra que las fuerzas armadas  van en la dirección correcta en su orientación histórica, pues ningún general  dominicano merece ser homenajeado tanto como Duvergé, quien hizo realidad los límites del tratado de Aranjuez para  este país, combatiendo contra los haitianos.
 Pero por encima todo, merece Duvergé todos los homenajes que se le hagan, por su oposición a  nuestro primer golpe de estado  en 1849, luego de la Batalla de Las Carreras, cuando Santana  se rebeló contra el gobierno legalmente constituido de Manuel Jimenes.
            Sus palabras en esa ocasión son citadas de forma diferente por los historiadores, pero mi favorita es   “Gral Santana, yo no vuelvo mis armas contra el poder legalmente constituido”. Ver Pichardo, Bernardo. Resumen de  Historia Patria, 6ta edición, 1974, pag 120.
Con ese golpe de estado estuvieron de acuerdo Sánchez y Mella, a pesar de que Jimenes fue un prominente trinitario al igual que ellos y de que Santana era quién los había desterrado, acusándolos de traidores a la patria, cinco años antes y de que Jimenes era quien les había permitido regresar al país.
              Esta negativa de Duvergé a participar en ese golpe de estado terminó costándole la vida.
              Sometido a un juicio, en el que Sanchez hizo de fiscal, fue absuelto de los cargos que falsamente se le imputaban, pero se había ganado el odio de Santana, quien lo confinó en una especie de ostracismo interno, a la región este del país, donde lo mantenía bien espiado.
            Acusándolo de estar en una conspiración para derribarlo,  Santana, en 1855, lo sometió  a un juicio sumario y lo fusiló, junto a su hijo Alcides, Tomas de la Concha y otros compañeros..
            Algunos historiadores relatan que una vez muerto Duvergé, Santana se presentó al sitio del fusilamiento y pateó su cadáver, a la vez que lo insultaba.     
            Duvergé era muy apreciado en el círculo de amigos de Duarte, como lo demuestra una carta de Felix M. Delmonte a Duarte, de fecha 11 de abril de 1865, donde señala que la fecha es lúgubre, por ser el día del fusilamiento de este general.
            El Dr. Joaquín Balaguer, esperó a la desaparición del tirano Trujillo, para publicar en 1962 su libro homenajeando a Duvergé, que tituló  El Centinela de la Frontera, donde acaba con Pedro Santana y llena de elogios a Duvergé, llamándolo “el verdadero caudillo militar de la Independencia”.pag 190 de la citada obra. Esto no impidió que mas tarde, en un acto de politiquería barata, colocara los restos del Marqués  de las Carreras en el panteón nacional, de donde deben ser retirados.

domingo, 13 de abril de 2014

LA OPERACION LIMPIEZA

Colaboración para La Información                                     AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                   LA OPERACIÓN LIMPIEZA
                                                                              Julio M. Rodríguez Grullón

            Los norteamericanos como ya dijimos, rodearon a los constitucionalistas, creando una cerca de rollos de alambre  de púas de un metro de alto, que iba desde el  malecón por la Pasteur seguía por la Rosa Duarte hasta la Ave San Martin y luego por la Tte Amado Garcia Guerrero hasta el puente Duarte. No había Ave 27 de febrero en esos días.
            Establecieron un llamado corredor de seguridad para poder comunicarse con San Isidro desde el Hotel El Embajador y también aislaron los revolucionarios de la parte norte de la ciudad de los que estaban en la Ciudad Colonial y Ciudad Nueva.
            La próxima acción fue eliminar a los revolucionarios ubicados en la zona  norte de la ciudad a lo que llamaron Operación Limpieza
            En esta zona estaban ubicadas las principales fabricas del país y vivían los obreros que laboraban en ellas. Estas fábricas estaban paralizadas. Además los constitucionalistas habían atacado el campamento de transportación del ejército ubicado en esta zona a comienzos del mes de mayo.
            Desde Haina vinieron fuerzas que subieron por la Máximo Gomez y por encima de la San  Martin, empujaron hacia el este, derrotando la fuerte resistencia que encontraron en el Cementerio Nacional ubicado en esa avenida y fuerzas desde San Isidro bajaron por la misma avenida y también empujaron hacia el este y el sur. Los americanos impedían cualquier desplazamiento hacia el sur de los soldados y milicianos constitucionalistas ubicados en la zona norte, o hacia el norte de los soldados en Ciudad Nueva.
Atrapados en este anillo que tenía por límite oriental los ríos Ozama e Isabela., miles de dominicanos milicianos, soldados  o simplemente civiles, que apoyaban la revolución, murieron honrosamente. En algunas zonas se peleó duramente casa por casa. También las  tropas extranjeras y de Wessin tuvieron bajas  que no han revelado, hasta que la zona fue “pacificada”.
             Los días 15 y 16 de mayo los invasores y wessinistas, trataron de  aniquilar a los constitucionalistas que se habían hecho fuertes  en la zona colonial y Ciudad Nueva, pero no pudieron derrotarlos militarmente, porque para hacerlo hubieran tenido que arrasar la zona con bombas y armas de grueso calibre.
             Con la prensa americana y mundial  del lado constitucionalista, condenando la abusiva intervención, los estrategas de Washington ya habían determinado que esto no era prudente y ya tenían decidido que la situación tendría que solucionarse por la vía diplomática, por lo que el 15 de mayo de 1965 había llegado  una comisión negociadora desde Washington, presidida por McGeorge  Bundy, consejero de seguridad nacional del  gobierno de Lyndon Johnson.
            Fue un triunfo indiscutible de Caamaño y las fuerzas constitucionalistas esa heroica y exitosa defensa, ante un enemigo superior en armamento, hombres y técnicas militares. Esa defensa demostró que el coraje y la razón, también hay que tenerlos presentes en los combates.
            A pesar de este éxito militar, también los constitucionalistas comenzaron a entender, que su deseo de reponer  a Bosch en la Presidencia de la Republica sin celebrar nuevas elecciones, no iba a ser aceptado y comprendieron que la solución del conflicto tendría que ser negociada

 

 

 

 

sábado, 5 de abril de 2014

Regreso y muerte de Rafael Tomas Fernandez Dominguez

Colaboración para La Información                                     AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com
         REGRESO Y MUERTE DE RAFAEL TOMAS FERNANDEZ  DOMINGUEZ (1934-1965)
                                                                 Julio M. Rodríguez Grullón

                 Cuando ocurrió el 1er golpe de estado en este país en 1849, el Gral Antonio Duvergé se opuso abiertamente de inmediato a el y lanzó su célebre frase “Gral Santana yo no vuelvo mis armas contra el poder legalmente  constituido”.
           Pasarían 114 años en nuestra tumultuosa historia política, hasta que de nuevo un militar se opusiera a un golpe de estado y ese fue el Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, (Fdez D), quien había nacido  en la sección Damajuana, en el  municipio de Esperanza, provincia Valverde, R.D., hijo de uno de los generales mas temidos de Trujillo.
            Todavía los sociólogos dominicanos  no hemos podido explicar porque los hijos de generales temidos de Trujillo por sus crímenes, como Ludovino Fernández y Fausto Caamaño, desaparecida la tiranía, se convirtieron en héroes de esta república, defendiendo valores democráticos, limpiando con sus actuaciones,  el apellido de sus familias para la posteridad.
            En 1956, Fdez D, se graduó en la academia militar, bachiller en ciencias militares. Ese mismo año casó con Alma Arlette Fernández, con quien procreó cinco hijos. Pasó a la Fuerza Aérea donde se destacó por la brillantez de su trabajo y estudios. Fue enviado en 1957 a Fort Clayton en la zona del canal de Panamá, en esos días posesión de los Estados Unidos de América, a  realizar estudios militares, En 1961 era capitán y Jefe de la base aérea de San Isidro.
            Desaparecida la tiranía, el 18 de enero de 1962, ostentando el grado de Mayor, se opuso a la detención  de los miembros del Consejo de Estado, en el club de oficiales de la base aérea, ordenada por el Gral Rodríguez Echavarría. Este fue depuesto ese mismo día y se inició el período del Consejo de Estado presidido por Rafael F. Bonnelly, que organizó  las elecciones de diciembre de 1962. Por esta acción fue ascendido a Tte Coronel.
            A partir de este momento comienzan sus discrepancias con la cúpula militar del país, a quienes enrostra sus  violaciones a los reglamentos militares.
            Por esas discrepancias es sacado de la Fuerza Aérea y asignado al Ejército Nacional y enviado de nuevo a “estudiar” a Panamá, donde de nuevo sobresale por sus altas calificaciones.
            Durante el gobierno constitucional de Bosch, vuelve a la Fuerza Aérea y es designado director de la Academia Militar Batalla de las Carreras en San Isidro, donde le sorprende el golpe de estado de septiembre de 1963, que no apoyó, convirtiéndose en el líder de un  movimiento para retornar a la constitucionalidad, sin celebrar nuevas elecciones. Por esta razón,  al mes siguiente es sacado del país por el Triunvirato,
enviándolo a España, como agregado militar.
            Sigue dirigiendo la conspiración desde lejos; logra regresar al país en la navidad de 1964 y es entonces cuando incorpora a Caamaño al movimiento. Al concluir su visita es designado  agregado militar en Chile, donde se encuentra al estallar la revolución en abril de 1965. Inmediatamente se pone en marcha y logra regresar al país desde Puerto Rico, el 14 de mayo, siendo designado Ministro de Interior y Policía del gobierno de Caamaño.
            Cinco días después de su regreso, muere en un asalto al Palacio Nacional, asiento del gobierno de Imbert Barreras, defendido por tropas norteamericanas.     
             Junto a Duvergé,  Fdez D, debe servir de ejemplo a los militares dominicanos.

 

 

 

 

 

sábado, 29 de marzo de 2014

Lo ocurrido en Montecristi a finales de 1965 (y II)

Colaboración para La Información                                     AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com   
                                       LO OCURRIDO EN MONTECRISTI A FINALES DE ABRIL DE 1965 (y II)
                                                                           Julio M. Rodríguez Grullón

            Un grupo también nos manteníamos arengando y manteniendo el espíritu revolucionario a través de Radio  Montecristi, pero el 27, cuando Radio Televisión Dominicana salió del aire, pensamos que algo andaba mal en la capital, aunque nosotros no teníamos idea de la batalla del Puente Duarte. Por esta razón, por la emisora, yo pedí armas para defender la revolución y luego me dirigí con un grupo a la fortaleza a solicitarlas al comandante. Este, amablemente nos dijo que el solo tenía armas  para el personal bajo su mando y que no podía complacernos, pero que no nos preocupáramos, que el y las fuerzas armadas estaban respaldando la revolución.
            El 28 de abril, la situación cambió radicalmente, al correr la noticia de que los norteamericanos habían desembarcado fuerzas para apoyar las tropas de San Isidro.
            A media mañana, Radio Montecristi fue sacada del aire dejándola sin energía eléctrica.
            Tratando   de ponerla en el aire de nuevo, conseguí una planta portátil con mi primo Helvio Rodriguez (fallecido) y  nos dirigimos con un técnico a la torre de la emisora, ubicada en el área del pleí que llamábamos Sandino y al llegar la encontramos rodeada de guardias, que nos apuntaban con sus armas, impidiéndonos acercarnos a ella. Nosotros estábamos desarmados.
             Impotentes y llenos de rabia, nos dirigimos entonces hacia el parquecito frente al correo,  al lado del Bar El Melódico, donde unos 50 hombres estaban reunidos, esperando noticias sobre si podían conseguirse armas. Recuerdo que en mi carro, que era el vehículo en que hacíamos todos estos desplazamientos, me acompañaban Nona Alvarez, Arístides Vasquez y Barbarito Lora, este último ya fallecido.
            Cuando llegamos, Nona primero se  subió al banco que estaba en la esquina  del parque y se dirigió furioso hacia el grupo, relatándole lo ocurrido. Luego subí yo y mientras descargaba mi furia en un auténtico discurso de barricada, el grupo de repente se disolvió, saliendo en carrera en todas direcciones. Sorprendidos Nona y yo, que no sabíamos lo que estaba pasando, nos dirigimos rapidamente a buscar protección hacia la puerta del Melódico, allí nos detuvimos, pero  no pudimos ver cual había sido la causa de la estampida. Frente al teatro Centenario, alguien del grupo que iba corriendo, soltó un disparo al aire y entonces fue que la carrera se aceleró.
            Perplejos, Nona y yo entonces caminamos  hacia nuestras casas. Eran alrededor de las cinco de la tarde. Todavía al día de hoy, no se exactamente la causa de la estampida.        
            Confieso que esa noche pensé dirigirme a la capital y unirme a la revolución, pero al día siguiente, ya mas calmado, me percaté de  que estaba en una situación difícil.
             Aunque la revolución no era comunista en su inicio, ahora que Lyndon Johnson le había puesto esa etiqueta, los comunistas tomarían fuerza y los militares constitucionalistas serian empujados hacia la izqda., y yo, con mis convicciones religiosas y con 14 meses salido del ejército que ahora había invadido mi país, facilmente podría ser acusado de espía yanqui y ser fusilado sumariamente. Luego se harían las investigaciones y…… ah caramba, nos equivocamos.
            Mi instinto de conservación se impuso y decidí quedarme tranquilo en Montecristi, a esperar el desarrollo de los acontecimientos.

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 22 de marzo de 2014

Lo ocurrido en Montecristi a finales de abril de 1965

Colaboración para La Información                                     AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com       LO OCURRIDO EN MONTECRISTI A FINALES
                                                                                   DE ABRIL DE 1965  (I)
                                                                             Julio M. Rodríguez Grullón

             Yo estaba en Montecristi en estos días y debo informar a los lectores de esta columna, lo que allí ocurrió, que en gran parte refleja lo ocurrido en el interior del país en esos días.
           Como fui de los principales protagonistas de lo que tuvo lugar, hablaré en primera persona y tengo obligatoriamente que hacer una introducción en lo que a  mi respecta, sobre esta situación.
            Me gradué de médico en 1960 en la UASD y para salir a realizar  mis estudios de post grado, pasé muchas dificultades para obtener mi pasaporte para viajar a Estados Unidos a realizarlos. Allí, para poder estudiar tranquilo y permanecer todo el tiempo que fuera necesario, tomé visa de residente; nadie me advirtió que con esa visa debía inscribirme en el servicio militar obligatorio del aquel país, hasta que estaba ingresando desde Canada por Detroit.
            Tuve que cumplir con esta obligación como capitán del cuerpo médico del ejército,  de febrero de 1962 a febrero de 1964. Entonces decidí regresar a mi país y fuí nombrado médico director de la policlínica del IDSS en Montecristi.
            Como tenía muchas inquietudes y curiosidad por saber como los Estados Unidos había logrado llegar a ser una potencia mundial, desde su origen como unas colonias británicas en  la costa Atlántica de Norteamérica, estudié su historia e inmediatamente  comprendí que al no haber tenido nunca un golpe estado, su gobierno y sus instituciones poseían  una estabilidad muy sólida, lo que proporcionó el marco legal que  sirvió de base para su gran desarrollo.
            Por eso me alegré mucho cuando Bosch ganó las elecciones  nuestras de diciembre de 1962, pensando que ese hecho sería el  punto de arranque de nuestro desarrollo y quedé consternado, al enterarme del golpe de estado de septiembre de 1963.
            Regresé al país al terminar mi obligación en el ejército americano y en Montecristi, en mayo de 1964, inicié un programa de radio por Radio Montecristi, que en esos días era la única emisora en la Línea Noroeste, para orientar a la ciudadanía y lo iniciaba repitiendo las palabras del Gral Antonio Duvergé a Santana, cuando este ejecutó el primer golpe de estado que tuvimos, después de la batalla de Las Carreras en 1849: “Gral Santana, yo no vuelvo mis armas contra el poder legalmente constituido”. El programa se hizo popular y me gane el mote de Gral Santana.
            El 14 de junio de 1964, el ejército cometió atropellos contra los civiles que se manifestaban con motivo de esa fecha y yo, que pensaba esas cosas se habían terminado después de muerto Trujillo, me indigné y por el programa,  arremetí contra el  ejército y el triunvirato gobernante. El programa fue cerrado.
            Entonces entré al Partido Revolucionario Social Cristiano, que se oponía al golpe de estado y me convertí en  presidente del comité provincial de Montecristi. Este partido se alió con el PRD en el pacto de Rio Piedras,  que firmaron Juan Bosch y el Dr. Antonio Rosario, el 30 de  enero de 1965 en Puerto Rico, para luchar por el retorno a la constitucionalidad sin celebrar nuevas elecciones.
            Así las cosas, estalló la revolución de abril de 1965 y fui de los que junto a varios jóvenes tomamos el 25 por la mañana, la emisora Radio Montecristi y pronunciamos la plaza a favor de la revolución. Los días 25 y 26 los militares hacían gestos de apoyo a los jóvenes que en las esquinas y calles del pueblo, hacíamos demostraciones  en favor de  la revolución.