sábado, 10 de junio de 2017

Bien por el senado de la república

ESPECIAL PARA LA INFORMACIÓN                                          AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com               BIEN POR EL SENADO DE LA REPUBLICA
                                                                 Julio M. Rodriguez Grullón

La semana pasada el senado ratificó la ley que prohibe el aborto en nuestro país, sin excepciones, ignorando las tres que les había propuesto el Presidente Danilo Medina y sus “consejeros”. Caso raro en nuestro país.
La Cámara Alta mantuvo nuestra tradición de prohibir este crimen en cualquier circunstancia.
No había razón para modificar nuestra tradición.
Las tres modificaciones que los “consejeros” del Presidente Medina habían  recomendado, iban en contra de la realidad  de la medicina en la actualidad.
Esta decisión ha hecho innecesario interrumpir el embarazo, antes de que el feto sea viable, lo que en un hospital público como el Dr. Luis E. Aybar en Santo Domingo,  (antes de ser demolido en diciembre de 2014), estaba situado en la semana 25 del embarazo, esto es al final del segundo trimestre.
Falsamente quiso presentarse como que permitir el aborto en algunas circunstancias era un paso de “avance” y de que las sociedades donde  aun ese crimen no tiene excepciones están “atrasadas”.
Yo creo por el contrario, que fue una demostración de que  todavía la fuerza del cristianismo, que fue el motor que impulsó la sociedad occidental, se siente es sus estamentos políticos, pues no hay que olvidar que la legalización del aborto comenzó en Rusia, después del triunfo de la revolución comunista de 1917.
En la  década de los 1990, el comunismo se vino abajo en Europa, junto con el muro dé Berlín  y el ateísmo perdió su mejor aliado en el mundo.
No nos cansaremos de repetir que es el cristianismo, el que le ha dado su estatus de igualdad de derechos en la sociedad a la  mujer con el hombre. Que su doctrina de que la base de la sociedad es el matrimonio  de un hombre con una mujer, es lo que provee el ambiente para el desarrollo  de  hijos, que luego resulten útiles para esa sociedad,
Basta echar un vistazo a la situación de la mujer en las sociedades no cristianas del mundo, para constatar esta realidad. En algunas de ellas no tienen derecho ni a salir a la calle, si no es envueltas de tal manera que apenas se le ven los ojos y en otras son parte de un harén de los hombres ricos.
La dignidad de la mujer se la confiere el cristianismo.
Y es ese cristianismo, el que dice que el embarazo que ocurre en su interior es una nueva vida concedida por Dios, a la que hay que respetar, no importan las circunstancias en que haya ocurrido, pues ciertamente, el que una pareja tenga una relación sexual, no asegura que se va a producir un embarazo y  si esa relación lo produce, obviamente no depende de la voluntad de la pareja. Así vemos que un 10% de los matrimonios son estériles, a pesar de sus esfuerzos por tener hijos.
Nuestro país, como toda Latinoamérica,  fue por mas de dos siglos, una teocracia cristiana, regida por el Papa a través de sus obispos y el Patronato Real, concedido a los reyes de España .y Portugal, coronas que permanecieron fieles a Roma todo el tiempo, aún  después de la revuelta protestante que inició Lutero en 1517.
Fuenleal y Fuenmayor fueron en el siglo XVI en esta colonia, Gobernadores y Obispos a la vez, y aunque el obispo no fuera gobernador, tenía tanto poder como el.
No había estado civil en esos días. Los bautizos y los matrimonios eran los eventos mas importantes en la vida de una persona y estaban registrados en las sacristías de las iglesias. Y  no había divorcio; tan fuerte era la convicción de que el matrimonio era la base de toda la estructura social.
Esta  decisión del senado, para mi es una demostración de que los principios cristianos que por siglos han normado nuestra sociedad, a pesar del deterioro que en los valores morales ella en la actualidad acusa, mantienen su vigencia y de que hay esperanzas de una regeneración, como lo es también la marcha verde, la cual han querido presentar como  un movimiento contra el gobierno, pero resulta, que entre los sobornados por ODEBRETCH hay personajes que ahora están en la oposición y que se corrompieron estando en el gobierno. ¿Y entonces?
Terminamos esta entrega, felicitando a los senadores por su valiente decisión.  



sábado, 3 de junio de 2017

Duarte XVII

ESPECIAL PARA LA INFORMACIÓN                  AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com    JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (XVII)
                                                                            Julio M. Rodriguez Grullón

LA EXPANSION DE LA TRINITARIA-
Solamente dos líderes independentistas han fundado sociedades equivalentes a partidos políticos para llevar a cabo la tarea de independizar su país, Juan P. Duarte para la Republica Dominicana y José Martí para fundar a Cuba y el dominicano lo hizo décadas antes que el cubano y en circunstancias mas difíciles.
Duarte comenzó con  un grupo de jóvenes amigos, continuó el reclutamiento con los llamados comunicados y siguió la expansión hacia el interior del país. Por la naturaleza secreta de la organización y el miedo a los haitianos que existía, se hace difícil rastrear el crecimiento de ella, pero la fuerza del movimiento independentista en 1843, nos dice a las claras, que fue una labor constante coronada por el éxito.
Una de las  vías de expansión fueron las logias masónicas.
Boyer fomentó la fundación de logias, al mismo tiempo que despojaba de sus propiedades a la Iglesia y cerraba la mayoría de los templos que encontró a su llegada en 1822; entonces  los curas se hicieron masones y conspiraron  e impulsaron esa conspiración en las logias. La obra de Monseñor Hugo E. Polanco Brito, es una buena referencia a este respecto. Ver Polanco Brito, Hugo. La masonería en la Republica Dominicana. PUCMM, 1985.
Duarte mismo se hizo masón, lo mas probable en 1836, aun antes de fundar la Trinitaria y entonces encontró allí terreno fértil para la propagación de su obra.
Hay que recordar que los haitianos no hablaban español, ellos querían que los dominicanos hablaran francés, aunque solo una minoría de ellos hablaban y todavía hablan ese idioma, pues lo que ellos todos entienden era y es, el Creole o Patois. Así que a quienes estuvieran disgustados con ellos, no les era difícil conspirar en  reuniones, aunque a ellas asistieran haitianos.
EL PADRE  GASPAR  HERNANDEZ.-(1798-1858)
En julio de 1839 llegó al país, via Saint Thomas, procedente de Puerto Rico donde residía desde 1830,  este sacerdote de la orden de los Ministros de Enfermos.
Había nacido en Lima, Perú y era un fanático hispanófilo y del régimen monárquico de gobierno. Por esta razón estuvo en contra de los independistas sudamericanos y tuvo que irse de su país, al triunfar la causa de Bolivar, San Martín y demás libertadores. Vino a parar a Puerto Rico, que era posesión española todavía.
Al parecer por la escasez de sacerdotes en nuestro país y los pedidos del vicario Portes, decidió trasladarse a Santo Domingo. Como la lucha nuestra era contra los haitianos, Hernández se sumó a la causa de Duarte y sus trinitarios. Podíamos calificarlo como un separatista.
Debido a su gran cultura y capacidad intelectual en un medio donde desde el Tratado de Basilea en julio 1795, había existido una fuga de cerebros, su sabiduría resplandecía como un bombillo en medio de la oscuridad y los jóvenes trinitarios, ansiosos de conocimientos,  se sintieron atraídos hacia a el, como las maripositas al bombillo señalado.
Hernández sabía y enseñaba brillantemente Latín, Filosofía, Teología, Moral, Historia Universal y Derecho Político. Sus clases excitaban de tal manera a sus alumnos, que estos, al salir de ellas, se enfrascaban en largas y acaloradas discusiones por las calles y las  personas que los oían hablar de cosas que ellos no comprendían, le pusieron el mote de “filorios”, algunos en son de burla, otros por envidia y aún otros con admiración.
El Padre Gaspar fue exiliado por Herard en 1843 y estaba en Curazao con Duarte, Pina y Perez en marzo de 1844 cuando la Leonor fue a buscarlos, pero como lo de el no era independencia, sino separación, específicamente española, no quiso regresar con ellos.
Regresó en 1848, estuvo en La Vega y luego en Santo Domingo. Volvió  al exilio en 1853 expulsado por Santana, regresó en enero de 1857  y Santana lo expulsó de nuevo en junio de 1858, muriendo un mes después en Curazao.


sábado, 27 de mayo de 2017

Duarte XVI

ESPECIAL PARA LA INFORMACIÓN                                          AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (XVI)
                                                                            Julio M. Rodriguez Grullón
FELIX MARÍA RUIZ (1815-1891)
Tenía 23 años al juramentarse como uno de los trinitarios originales y fue el último de ellos en morir.
Duartista furibundo, apoyó ardorosamente la candidatura presidencial de Duarte en 1844, por lo que Santana lo envió al exilio en agosto de ese año y no regresó jamás a la patria que contribuyó a forjar.
Se radicó en Mérida , Venezuela, donde su vida fue un ejemplo de honestidad.
Fue el, quien en 1890, dió a conocer el juramento trinitario  en español, tomándolo de la  forma criptográfica en que se  lo había entregado Duarte en 1838 y que había conservado durante todo este tiempo.
El Congreso Nacional le asignó una pensión en 1890 y quiso traerlo de regreso a su país, pero murió antes de que esto fuera posible.en Mérida,  en 1891, a los 76 años de edad.
Con esto termina nuestra reseña sobre los trinitarios originales y un comentario final sobre ellos es pertinente.
Aunque luego de 1844 ,vimos que varios de ellos tomaron un camino diferente al del ideal duartiano, contenido en el juramento trinitario, hay que destacar que ninguno traicionó a Duarte o se alejó del propósito de la Trinitaria, hasta después del 27 de febrero de 1844.
Luego de esa fecha, su rumbo se compadece con la división que surgió entre los dominicanos, en, que unos siguieron a Santana y otros a Duarte. Podría argumentarse que los que siguieron a Santana y los que luego apoyaron la anexión a España, eran mas bien antihaitianos y que como entre 1838 y 1844 la lucha era contra ellos,  no hubo asomo de división en el grupo.
El bueno destacar que dos de ellos, (Serra y Ruiz) luego de expulsados por Santana, no regresaron jamás a la patria que contribuyeron a forjar y que el mayor de ellos (Gonzalez) después del 27 de febrero de 1844, no se involucró en ninguna otra actividad política, ni a favor ni en contra del ideal duartiano.
Es también bueno destacar, que la edad promedio del grupo era de 21.6 años, que cuatro tenían menos de 20 años y que Pina apenas tenia  18. Es decir que la Republica Dominicana surgió de la actividad de un grupo de jóvenes, que siguieron a su líder de 25 años, algo que no nos induce a pensar, el ver la foto que se ha popularizado de Duarte, tomada cuando pasaba ya de los 60 años  y estaba muy acabado, por los efectos del  Paludismo y la Tuberculosis, que padeció por muchos años.
Queremos asimismo destacar como se ha desfigurado la personalidad de Duarte, a quien es frecuente se presente como un iluso, que si bien es cierto tuvo la idea de fundar esta república, no era un hombre de acción o que palpase la realidad de su tiempo.
Señores, pero antes de fundar la Trinitaria en 1838, Duarte junto a Serra era un panfletero  en Santo Domingo. Acaso son los panfleteros de cualquier época, personas de carácter tímido o desconectados de la realidad.
A mi me parece que son siempre jóvenes audaces, valientes, muy conscientes  de la realidad que se vive en su país y que la actividad que realizan puede costarle la vida si son descubiertos, por lo que también son  arrojados y hasta cierto punto temerarios.
Duarte fue un hombre de acción, como lo demuestra su actuación en 1838, en 1843  cuando luchó junto a los reformistas haitianos y en  1844 cuando le dió un golpe de estado a los afrancesados de la Junta Central Gubernativa.  
El no aceptó la Presidencia que le ofreció Mella aquí en Santiago, en agosto de 1844, porque el país no podía comenzar con una guerra civil entre los que ganaron la batalla del 19 de marzo en Azua y los que ganaron la del 30 de marzo en Santiago.
El odio que se hubiera generado entre los dominicanos era incompatible con su ideal de vernos libres,  pero al mismo tiempo felices, como dijo en Puerto Plata en esos días, cuando también allí le dijeron que se lanzara en pos de la Presidencia de la República que el había fundado.





domingo, 21 de mayo de 2017

Duarte XV

ESPECIAL PARA LA INFORMACIÓN                                          AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (XV)
                                                                            Julio M. Rodriguez Grullón

LOS PRIMEROS TRINITARIOS (III)
BENITO GONZALEZ.-(1811-1883)
Era el mayor del grupo, pues tenía  27 años de edad y era el único mas viejo que Duarte, quien tenía 25 años para esa fecha.
Fue de los mas activos durante los años de la dominación haitiana y estuvo en la Puerta de la Misericordia y la del Conde, la noche del 27 de febrero de 1844, pero una vez instalada su añorada república, se alejó de la política y no desempeñó ninguna posición.
Es, de los trinitarios originales, del que se tiene menos información
Murió a los 72 años de edad en Santo Domingo.
JUAN NEPOMUCENO RAVELO (1815-1885)
Tenia 23 años al momento del inicio de la Trinitaria.
Gran luchador junto a Duarte durante el período 1838-1844.
En 1843 fue a quien Duarte envió inicialmente a hacer el contacto con los reformistas haitianos, pero al no saber hablar el creole, no logró cumplir esa misión, por lo que Duarte envió entonces a Mella, quien si lo hablaba y este obtuvo éxito en ella.
Fue  apresado por Herard en 1843 y enviado a Haití, donde  luego fue liberado.
Regresó a Santo Domingo y en marzo de 1844 se enroló en el ejército del sur, luchando contra los haitianos junto a Duvergé.
Se hizo un gran seguidor de Manuel Jimenes, segundo presidente de la república. y cuando este cayó en 1849 se marchó del paíus y se radicó en Santiago de Cuba.
Apoyó la anexión en 1861 y regresó al país, luchado contra los restauradores a partir de 1863 y cuando terminó esta guerra en 1865, regresó de nuevo a Santiago de Cuba, donde murió a los 70 años de edad.
JACINTO  DE LA CONCHA (1819-1886)
Tenía 19 años el juramentarse como trinitario.
Era hermano de Tomas de la Concha, quien era el prometido de Rosa Duarte, así que podemos decir que poseía cierto parentesco, con el fundador de la República, pero  es sin embargo, el de la trayectoria mas errática de los nueve trinitarios originales.
Al fundarse la república en 1844 se enrola en el ejército del sur y lucha contra los haitianos al mando de Duvergé, junto a varios de los otros nueve originales, que como hemos visto hicieron lo mismo.
Al igual que Juan Nepomuceno Ravelo, se hizo gran seguidor de Manuel Jimenes, quien lo designó Ministro de Hacienda.
Al caer este gobierno en 1849, marchó al exilio de donde regresó en 1855 y conspiró contra Santana en el movimiento de ese año contra el dictador seibano. Escapó rapidamente del país al descubrirse esta trama  y no fue atrapado como su hermano Tomás, quien aunque no figura entre los trinitarios  originales, estuvo tan activo como cualquiera de ellos, en el período 1838-44 y estaba implicado en esta conspiración, siendo atrapado y fusilado junto a Duvergé ese año.
Esto afectó grandemente su vida y conducta y así vemos que dos años después, en 1857, se hizo Santanista y  regresa al país, apoyando la anexión y luchando contra los restauradores.
Terminada esta guerra, se queda en el país y ahora se hace baecista y durante la guerra de los seis años apoyó a Baez,  quien lo hizo miembro del Senado Consultor.
Al caer el quinto gobierno de Baez en 1878 y entendiendo correctamente que el baecismo había terminado como fuerza política, adoptó entonces su antigua postura patriótica, haciéndose condecorar como “Prócer de la Republica”.
Murió en Santo Domingo a los 67 años de edad.




sábado, 13 de mayo de 2017

Duarte XIV

ESPECIAL PARA LA INFORMACIÓN                                          AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (XIV)
                                                                            Julio M. Rodriguez Grullón

            LOS PRIMEROS TRINITARIOS (II)
JOSE MARIA SERRA (1819-1888)
Tenía 19 años al fundarse la Trinitaria y como ya vimos, antes de esto ya regaba pasquines contra los haitianos por las noches, en la ciudad de Santo Domingo, tarea a la que se le unió Duarte. 
Fue el primero que se enteró de los planes de este sobre la fundación de esta sociedad y el primero que escuchó de sus labios la expresión   “Viva la Republica Dominicana”.
 No fue un hombre de armas, fue un intelectual y a poco de fundada la república en 1844, se convirtió en uno de los redactores del periódico “El Dominicano”.
En 1849, fue desterrado por Santana a seguidas del golpe de estado contra Jimenes y no regresó jamás a su país. Inicialmente fue enviado a Saint Thomas, pero le era difícil encontrar como ganarse la vida en esa isla, por lo que pasó a San Juan, Puerto Rico, desde donde hizo contacto con un amigo en Mayaguez y terminó radicándose  en esa ciudad,  ganandose la vida como maestro y periodista. Allí murió   en 1888, a los 69 años de edad.
Gran amigo de Meriño, escribió a petición de este, en 1887, sus “Apuntes para la historia de los trinitarios”, que es el documento básico para conocer la historia de la Trinitaria y los inicios del movimiento organizado por Duarte, para obtener nuestra independencia.
En ese documento nos dejó una descripción del rostro de Duarte en 1838 cuando tenía 25 años de edad: Ojos azules, tez suave color rosa, labios finos con un espeso bigote negro que formaba contraste agradable  con su dorada y poco poblada cabellera, que al dilatar la longitud de su frente,  daba majestad a su fisonomía.  
Que contraste con el rostro arrugado y aspecto demacrado, con que se ha popularizado el rostro del fundador de la república,  extraído de una foto tomada un año antes de su muerte.
FELIPE ALFAU (1819-1878)
Tenía también 19 años al fundarse la Trinitaria.
Junto con sus hermanos Antonio y Julián,  poseía tierras y un negocio de cortar madera en Bávaro, en el Seibo,  por lo que  conocía a los mellizos Santana desde antes de los acontecimientos de febrero de 1844.
Era hijo de españoles. Diferente a Serra, fue siempre un hombre de armas.
Proclamada la república, marchó al sur y organizó  junto a Duvergé, la defensa de Azua.
Amante de la disciplina y el orden hasta el fanatismo, se convirtió en un admirador de Pedro Santana y cumplía sus ordenes al pie de la letra. Fusiló  a varios grupos de revoltosos que se consideraban una amenaza para la estabilidad de la naciente república.
Luego, en julio, apoyó  a Santana contra sus antiguos compañeros de la Trinitaria y este lo designó Comandante de la Plaza de Santo Domingo en sustitución de José Joaquín Puello. Renunció a esa comandancia, porque acusó a un subalterno de cometer irregularidades y Santana no lo apoyó para castigarlo.
Se alejó entonces de la vida pública por 11 años, hasta 1855, cuando se integró de nuevo al ejército, en la movilización de ese año para luchar contra la invasión haitiana, viendo acción en la batalla de Sabana Larga, en enero de 1856.
No se reconcilió con Santana y se opuso publicamente a que se le adjudicara a este la isla Saona por 50 años sin pagar nada y al año siguiente aprobó  que fuera revocada esa medida.
En 1857 se marchó a vivir a España.
En 1860, Santana lo nombró nuestro representante en aquel país y entonces apoyó la anexión y regresó en 1861. En la guerra de la restauración luchó junto a los españoles contra los dominicanos  y restaurada la república, regresó a España, donde murió, a los 59 años  de edad.




domingo, 7 de mayo de 2017

Duarte XIII

ESPECIAL PARA LA INFORMACIÓN                                          AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (XIII)
                                                                            Julio M. Rodriguez Grullón
LOS PRIMEROS TRINITARIOS.-
JUAN ISIDRO PEREZ.- (1817-1868)
El mas emotivo y apegado de todos, a Duarte, a quien idolatraba.
Comenzó temprano sus relaciones con el, después de su regreso de Barcelona en 1831  y fue el mas aventajado de las clases de esgrima de Duarte. Se hizo un gran diestro en uso de la espada y se le consideraba el mejor espadachín de esos días.
Como Duarte ingresó en la Guardia Nacional Haitiana, donde alcanzó el rango de capitán.
Prestó gustoso su humilde bohío donde vivía con su madre Chepita Perez, para la reunión del 16 de julio de 1838, cuando tenía  21 años de edad. Cuando Duarte fue exiliado en agosto de 1843, se fue con el y regresó a su lado el 15 de marzo de 1844. En julio de ese año, cuando Santana ya  proclamado  Presidente de la República, con poderes dictatoriales en nombre del ejército y el pueblo, irrumpió en una reunión de la Junta Central Gubernativa que presidía Sanchez, para apresar y sustituir a los duartianos en ella, Perez intentó agredirlo y este salvó la vida por la intervención de Felipe Alfau. Cuando se supo esa noticia los hateros seibanos trataron de eliminarlo y tuvo que refugiarse en el consulado francés bajo la protección del cónsul Saint Denys transitoriamente. Fue enviado de inmediato al exilio en Saint Thomas y desde allí enseguida  se fue para Puerto Plata y se encerró voluntariamente con Duarte en la Fortaleza San Feljpe.
En agosto partió al exilio con su maestro y líder, pero estos acontecimientos desequilibraron su mente y cuando regresó en 1848, estaba convertido en un enajenado mental, permaneciendo así hasta su muerte en 1868 los 51 años de edad, en la epidemia de Cólera que azotó la ciudad de Santo Domingo ese año.
Fue enterrado en una tumba común con los cientos de muertos  que produjo esa epidemia y sus restos no fue posible identificarlos  luego.  
Una de sus hermanas maternas Altagracia Pereyra de la Paz, casó con Manuel Jimenes, segundo presidente de la República.
El prestigioso psiquiatra dominicano, Antonio Zaglul, lo bautizó con el nombre del Ilustre Loco
PEDRO ALEJADRINO PINA.- (1820-1870)
Tenía 18 años al fundarse la Trinitaria y era el mas joven del grupo.
Era primo del historiador José Gabriel García.
Al igual que Perez, era muy apegado a Duarte y formaban la trilogía trinitaria mas fuerte.
Participó con Duarte y Desgrotte en la escaramuza de la Plaza de Armas (actual Parque Colón) , el  24 de marzo de 1843  en la alianza de los trinitarios y los reformistas haitianos, para sacar  al gobernador  boyerista Carrié de la ciudad.
Al tener que partir Duarte para el exilio en agosto de ese año, por la persecución de Herard, marchó con el y Juan Isidro Pérez y regresó también con ellos el 15 de marzo de 1844. Se enroló de inmediato en el ejército del sur y lucho bajo las ordenes de Santana contra los haitianos.
Cuando ocurrió la ruptura de los trinitarios con Santana, regresó con ellos y colaboró con Duarte en la acción del 9 de junió de 1844, que sacó de la Junta Central Gubernativa a los separatistas afrancesados y pasó a formar de ella. Fue hecho prisionero por Santana  y enviado de nuevo al exilio junto a Duarte y demás duartistas, el 22 de agosto de 1844.
En 1861, junto con Sanchez y Cabral,  intentó hacer abortar la anexión a España, invadiendo el país por la frontera haitiana en el sur de la República.. Logró escapar como lo hizo también Cabral de las fuerzas de Santana, pero Sanchez fue capturado y fusilado sumariamente el 4 de julio de 1861.
Se estableció  entonces en Coro,  Venezuela, desde donde se comunicó con Duarte , quien estaba ya en Caracas, aunque no regresó con el por Montecristi en 1864.
Retornó al país al terminar la guerra restauradora y apoyó a Cabral en el gobierno del protectorado en agosto de 1865 y fue diputado de la Asamblea Nacional Constituyente. Mas adelante presidió la Suprema Corte de Justicia.  y luego, de nuevo junto a Cabral, se  integró a  luchar en la guerra de los seis años contra Baez.

Murió en esta guerra en 1870, en San Juan de la Maguana, a los 50 años de edad.

sábado, 22 de abril de 2017

Duarte XII

ESPECIAL PARA LA INFORMACIÓN                                          AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (XII)
                                                                            Julio M. Rodriguez Grullón

FUNDADION DE LA TRINITARIA.-  (CONTINUACIÓN)
Terminado el juramento, los historiadores señalan que fue firmado por los presentes con su sangre obtenida de un pinchazo en un dedo y además agregándole a la firma una cruz, pues Duarte antes de leerlo le había entregado cada uno de los presentes su copia criptográfica
Y entonces Duarte, refiriéndose a  esa cruz dijo:
“No es la cruz signo de padecimiento; es el símbolo de la redención. Queda bajo su égida constituida la Trinitaria  y cada uno de sus nueve socios obligados a  reconstituirla, mientras exista uno,  hasta cumplir el voto que hacemos de redimir la Patria del poder de los haitianos.”
Parte del plan para evitar ser descubiertos, era que cada  trinitario tendría  su pseudónimo dentro  de la organización y también un color, así Duarte era Arístides y su color el azul, el de Pina era el rojo, Benito González era Leonídas, Felipe Alfau era Simón, Juan Nepomuceno  Ravelo era Temístocles y así  los demás. Tenían también toques en las puertas y señales para reconocerse en los sitios públicos
 Don Mariano Lebrón Saviñón, en su obra La Trinitaria, una publicación del Instituto Duartiano del año 2013, nos señala que de inmediato se incorporó al núcleo, un pequeño grupo de patriotas que fueron llamados comunicados y entre los cuales se encontraban:
Francisco del Rosario Sanchez, Ramón Matías Mella, Vicente Celestino Duarte, Fray José Antonio Bonilla, Pedro Pablo Bonilla, Padre Pedro Carrasco, Felix María del Monte, Tomás de la Concha, Pedro Antonio Bobea, Juan Nepomuceno Tejera, Epifanio Billini y Francisco Martinez de León.
Ulteriormente ingresaron otros, entre los que se encontraban: Antonio Duvergé, José María Imbert y Francisco Antonio Salcedo. Una vez fundada la Trinitaria, se otorgaron los grados jerárquicos.
Duarte fue nombrado General en Jefe de los Ejércitos de la Republica Dominicana y Director General de la Revolución y en ejercicio de estas funciones, designó Coroneles a Francisco del Rosario Sánchez, Juan Isidro Perez de la Paz, Pedro Alejandrino Pina, Ramón Matías Mella y Vicente Celestino Duarte. Ver obra señalada pag. 19. También nos dice Don Mariano, que Duarte para organizar su sociedad, tomó el simbolismo secreto de la masonería, sociedad que señala  ingresó en 1836, pero que según testimonio de Felix María del Monte, su mejor modelo fue la Conspiración de los Soles de América.
Pensamos que esta conspiración es la también llamada Conspiración de los Soles y Rayos de Bolivar, que tuvo lugar en La Habana en 1823, la cual tenía por objeto terminar con la dominación española en Cuba y que funcionaba bajo la cobertura de una logia masónica de allí.  Miembros prominentes de este movimiento fueron el poeta José María Heredia y el Coronel cubano José Francisco  Lemus, quien luchó junto a Bolívar contra los españoles.
Queremos hacer hincapié que la edad de los nueve trinitarios iniciales, oscilaba entre los 18 años  del mas joven, Pedro Alejandrino Pina, hasta los  27 del mas viejo, Benito González, quien era el único mayor que Duarte, quien tenía 25 años de edad en ese momento.
La empresa que iniciaron esos jóvenes  el día de Nta Señora del Carmen de 1838, era colosal y no todos ellos permanecieron fieles a los ideales del juramento. Había entre ellos el núcleo trinitario fuerte   de Duarte, Pina y Perez, que encabezaba realmente el movimiento y que  persistieron toda su vida en el ideal que juraron ese día. Los demás tuvieron actuaciones mas o menos destacadas y para que veamos lo difícil que es con frecuencia persistir en lograr unos ideales elevados, vamos a ofrecer sucintamente, en las próximas entregas,  resúmenes de la vida de los otros ocho, además de Duarte, que se reunieron en casa de Chepita Perez de la Paz, aquel memorable 16 de julio  de 1838.
Podemos adelantar que todos eran nacidos en Santo Domingo, amigos de Duarte y residentes, varios de ellos, del barrio de la Atarazana, lo que se aprovecha para algunos decir que los trinitarios iniciales eran simplemente unos blanquitos amigos de Duarte.
Bueno ¿y con quien sino con sus amigos, podía iniciar Duarte su obra, en el ambiente de temor hacia los haitianos que se vivía en esos días?