Colaboración para La Información AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com AMERICO LUGO (1870-1952)
Julio M. Rodriguez Grullón
La notable excepción entre los intelectuales de inicios de los 1930, que no abandonó el país y que no se sometió a Trujillo, fue Américo Lugo.
Nació y se educó en Santo Domingo, pasó por las manos de Hostos, se graduó de abogado en el Instituto Profesional que dirigía el Arzobispo Meriño y en 1901 publicó su primer trabajo literario titulado “A punto largo”. Lugo escribió otros ensayos, obras de teatro, poesías y cuentos.
Debido a que los norteamericanos no encontraron ningún político dominicano en 1916, que aceptara gobernar apoyado en sus bayonetas, siguiendo el ejemplo del Presidente Jimenes, que contrario a lo que ocurría en Haití y Nicaragua, renunció y no aceptó la “defensa” que contra Desiderio Arias simulaban hacer los yanquis, estos tuvieron que nombrar un gobernador militar y eso hacía la causa dominicana fácil de defender en los foros internacionales. La voz que tronaba en esos conclaves defendiendo la dominicanidad ultrajada, era la de Américo Lugo.
Este, a la cabeza de la Unión Nacional Dominicana (UND), llevó a cabo una efectiva campaña diplomática internacional, por la terminación de la intervención y por eso la nuestra fue la mas corta de las de la política del garrote y el dólar de los americanos (1902-1934)
La UND proclamaba “la evacuación pura y simple” de las tropas americanas del país, algo similar a lo ocurrido en 1865, al terminar la anexión a España, cuando no fueron reconocidos ninguno de los actos oficiales efectuados durante ese período (1861-65).
Por eso Lugo y la UND se opusieron al Tratado Hughes-Peynado que terrminó la intervención y al gobierno de Horacio Vásquez que reactivó la Convención dominico-americana de 1907, que mantuvo las aduanas en manos de Washington. La UND se debilitó y terminó por desaparecer, al abandonar sus filas Estrella Ureña, Balaguer y otros, que se pasaron al gobierno de Horacio Vásquez y luego al trujillismo.
Sin embargo, Lugo se mantuvo firme en sus principios y no podía tolerar a un producto salido del Constabulary de la intervención. Pero el dictador, en su afán de rodearse de gente honorable, no cesaba de presionarlo, para que ingresara a su equipo de intelectuales.
La tirantez entre Trujillo y Lugo, terminó en ruptura, a inicios de 1936, cuando Trujillo acusó a Lugo de haber incumplido un contrato, acordado entre el y el gobierno dominicano, para que el intelectual escribiera una historia de la Isla de Santo Domingo.
Lugo dirigió una carta al tirano, que es una antología y debe ser conocida por todos, como constancia que en todas las épocas han existido en este país, personas valientes, íntegras, que actúan de acuerdo a sus convicciones y que saben enfrentar la adversidad que esto les acarrea.
Lugo cayó en desgracia y vivió el resto de sus días aislado, pobre y con el sobresalto de que podría ser víctima en cualquier momento, de un atentado contra su vida. Aun así, rechazó todas las ofertas que posteriormente le hizo Trujillo.
Figura sugerida
Foto de Américo Lugo anexa
Tambien anexo la famosa carta, que quizás el periódico pudiera publicar in extenso, como un acto de respeto, a la memoria de Américo Lugo
domingo, 13 de junio de 2010
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