viernes, 16 de agosto de 2013


DUARTE EN LA RESTAURACION
Dr. Julio M. Rodriguez Grullòn
Vocal de la directiva del Instiiuto Duartian
                        Pronunciada en el Instituto Duartiano, el 16 de Agosto, 2013

No es posible referirse a la Restauración de la Republica Dominicana, sin  someramente señalar  lo ocurrido durante el período de la independencia, pues es la ruta obligada para comprender el porque de la anexión a España y luego la restauración.
Bajo el liderato de Duarte, de 1838 a 1844, se forjó un movimiento para producir el surgimiento de una Republica Dominicana libre e independiente de toda dominación extranjera
Por el terror a los haitianos, implantado en el país desde las salvajes masacres de Dessalines y Cristobal en 1805, el documento básico y la sociedad, en realidad un partido político, que Duarte fundó con los fines independentistas, fueron ambas, cosas secretas.
             El juramento trinitario, que indica claramente quien es el líder del movimiento, se escribió en un lenguaje criptográfico, conocido solo a los nueve presentes en la reunión inicial, el día de la virgen del Carmen de 1838 y así permaneció por 52 años.
            Por esta razón fue fácil a los opositores de los trinitarios, los separatistas, que aspiraban a separarnos de Haití, para ponernos bajo la tutela de una de las potencias de la época,  cualquiera de ellas, ninguna en particular, borrar del mapa a Duarte, una vez que con el apoyo francés, personificado en el cónsul Eustaquius Juchereau Saint Denys, sacaron del poder y enviaron al exilio a los fundadores de la república, una vez iniciada la vida independiente de la nación.
            La ignorancia sobre el papel fundamental de Duarte en el movimiento independentista se profundizó, cuando este, en febrero de 1845 sufrió un trauma psíquico por el fusilamiento de María Trinidad Sanchez y sus compañeros  y el envío al exilio de su familia en medio de atropellos de parte de Santana, convertido en Presidente por aclamación, con poderes dictatoriales en nombre del ejército y el pueblo, el 12 de julio de 1844 y confirmado con el artículo 210 de la constitución de San Cristóbal.
            Duarte decidió desaparecer del escenario político nacional, para que se pusiera fin a la división entre santanistas y duartistas y el país pudiera avanzar por el sendero de la unión, paz y progreso, que era su mayor ambición. Así que se internó en la selva venezolana y por 12 años nadie supo nada de el. (1)  Lo dieron por muerto.
            Los separatistas dueños del poder político, se dividieron en Santanistas y Baecistas e intentaron entre 1844 y 1861,  liquidar nuestra independencia diez veces, con intentos fallidos de anexión, a Estados Unidos tres veces, a Francia tres veces, a Inglaterra una vez y a España tres veces, (2) hasta que circunstancias históricas, relacionadas con la guerra civil en Estados Unidos y la llegada al poder en España del gobierno de O’ Donnell quien soñaba con restablecer el imperio español del Siglo XVI, hicieron posible que el cuarto intento de anexión a España,  tuviera éxito, el 18 de marzo de 1861.
            Debemos decir que la mentalidad separatista no desapareció después de la restauración, pues Buenaventura Baez intentó anexar el país  a Estados Unidos  en 1869 y de nuevo en 1876. No fue hasta la llegada de Luperón y los azules al poder, en diciembre de 1879, que desapareció la mentalidad separatista en nuestros gobernantes.
Para 1860, Duarte recién había vuelto a hacer contacto con su familia, desde la parroquia San Fernando de Apure y aunque desde allí,  una carta para llegar a Caracas tomaba tres meses, sus hermanas le enviaron un recorte de periódico, con la noticia de la anexión a España.

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            Después de su vida llena de privaciones en la selva venezolana, el padre de la patria, no era el  mismo hombre de 1844. Su salud se había deteriorado notablemente, sus ataques palúdicos y quizás la tuberculosis, se había alojado ya en el y su aspecto no
era el de un hombre saludable;  sin embargo, al enterarse de la noticia que la patria que el había forjado, había sido liquidada por sus adversarios políticos, sacó fuerzas de lo mas profundo de su ser, sintió que el vigor volvía a su organismo y se puso en marcha hacia
Caracas, viaje que le tomó, al igual que las cartas, tres meses en realizar, llegando el 8 de agosto de 1862 y puesto al día de los acontecimientos dominicanos, dijo a su hermano mayor Vicente:
“He venido del Apure   dispuesto a salvar por segunda vez a nuestra patria .de la dominación extranjera. Solicitaré ayuda a Venezuela; levantaré fondos; me haré de amas y pertrechos, fletaré barcos y llevaré a Santo Domingo la bandera de la independencia. Cuento con tu cooperación”.(3)
De inmediato, antes de que se iniciara en el país la lucha restauradora, se lanzó a implementar su plan. Como general que era del ejército dominicano, inició el reclutamiento de adeptos para organizar una expedición contra el dominio español de su amada república.. El Dr. Elías Acosta,  director del departamento de Interior y Justicía, del gobierno venezolano, amigo suyo desde los días de su lucha  independentista en nuestro país, fue la persona a través de la cual se acercó al gobierno del Gral Paez.
            Las actividades de  Duarte fueron reveladas al embajador español en Caracas, quien trató de ganárselo a la causa española y reportó sus actividades a Madrid. Desde la capital española le enviaron la oferta de que si  aceptaba la anexión, sería designado Capitán General en el país y esto haría que cualquier resistencia contra la anexión desparecería y  este se encauzaría por el progreso y la felicidad de sus habitantes.
Se pensaba que Duarte, al ser hijo de español y dirigir la lucha de nuestra independencia contra Haití y no contra España, como el resto de los países hispanoamericanos,  aceptaría esta oferta.
Duarte la rechazó considerándola degradante y expresando entre otras cosas, que  la perdida de la independencia de su patria, tan cara a su corazón y por cuya tranquilidad gustoso se inmolara, le era muy doloroso… que a el le bastaba con solo ver  libre, feliz e independiente  su ínsula…. y prosiguió en su empresa de organizar la expedición libertadora.(4)
Al fallar esta oferta en desviar a Duarte de su propósito, los españoles recurrieron a otra mas sutil: Lograron que el gobierno venezolano le ofreciera un cargo a Duarte. El patricio lo rechazó, diciendo que de aceptarlo, tendría que reconocer como patria, al país que servía.
Los planes de Duarte para obtener fondos del gobierno venezolano a finales de 1862, se estancaron, cuando el Dr. Acosta fue despedido de su posición por el Presidente Paez.
 Por varios meses quedó Duarte sin contactos con el gobierno venezolano, enfrascado en una cruenta guerra civil contra los federalistas, quienes terminaron triunfando. En semejante situación era imposible que el gobierno pudiera entregar alguna ayuda y mas de un año transcurrió, sin que las circunstancias permitieran  que los planes de Duarte fructificaran.
Los nuevos gobernantes fueron receptivos a sus peticiones.
El nuevo  presidente   Juan Crisóstomo Falcón, gracias a los contactos de Manuel Rodriguez Objío, accedió a una entrevista y así pudo Duarte obtener mil pesos fuertes de


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donación, el 20 de enero de 1864, con los que inicia su compra de los pertrechos militares.
Desde su retorno a Caracas, Duarte hizo contacto con  numerosos colaboradores, algunos, fieles desde sus días de líder de la trinitaria, como Pedro Alejandrino Pina y Juan Isidro Perez y otros nuevos,  como Manuel Rodriguez Objìo a quien designó su secretario y encomendó varias misiones; también se relacionó con los jóvenes  Emiliano Tejera, Francisco Saviñón, Juan Esteban Aybar,  Mariano Cestero y David León. 
Después de firmar los nombramientos que les otorgaba acotaba : Al pie de la Montaña, en el Valle de la Perseverancia. (5)
A finales de febrero, 1864, Duarte fleta la goleta Gold Munster en Curazao, va a Caracas, vende una  de las casas de la familia allí por mil pesos fuertes, completa  el parque militar deseado y sale de La Guaira el 1 de marzo 1864, para las Islas Turcas, acompañado de su tio Mariano Diez, su hermano Vicente Celestino, su secretario Manuel Rodriguez Objio y el venezolano militar, Candelario Oquendo.  Toda una mano de valientes. Los persigue el navío  español Africa, El viaje dura  nueve días y llegan el 10 de marzo. El 18 fletan otra embarcación que los pone en Cabo Haitiano el 19, donde permanecen hasta el 23 y en otro velero salen hacia Montecristi, pero hay poca brisa favorable y la travesía dura dos días. Llegan a la ciudad del morro temprano en la mañana del 25 de marzo de  1864.(6)
El dueño de la embarcación que los trae es bien conocido en el lugar, identifica quienes  son los viajantes y le llevan la noticia a Benito Monción, este los presenta a las tropas y son aclamados con entusiasmo. Duarte dice:
“Aquí estamos para sumarnos al pueblo en la lucha por la recuperación de la independencia nacional, inconsultamente destruida por el traidor Santana”.
Rodriguez Objío escribió que con la llegada de ellos, la revolución se sintió como alentada y agrega que era el primer refuerzo material y moral que recibía del extranjero.
Benito Monción está emocionado, no solo obsequió dignamente a los ilustres visitantes y les proporcionó alojamiento ese día, al siguiente les procuró cabalgadura y los acompañó hasta Guayubín.
Allí Duarte se reune con Mella, a quien ve por primera vez en 20 años, pero ambos no son los mismos hombres de entonces.
Mella, extraviado en la cordillera central de regreso a Santiago en una misión al sur del país, llegó primero a Sabaneta y luego vino a Guayubín, aquejado de una grave disentería, que terminaría quitándole la vida, seis semanas después.
A Duarte se le revoltea el paludismo y cae también en cama y así están los dos héroes de nuestra independencia juntos, enfermos, en el histórico Guayubín.
El día 28, Duarte aprovecha un receso de su fiebre y posiblemente con la colaboración de Rodriguez Objío, escribe una de las cartas mas vibrantes salidas de su pluma. Dice así
 

                                                                       Guayubín  28 de marzo 1864
                                                                       21  de la independencia

 
Señores individuos del Gobierno Provisorio
En Santiago

 
                                                     4

Arrojado de mi suelo natal por ese bando parricida que empezando por  proscribir a perpetuidad a los fundadores de la república,  ha concluido por vender al extranjero la patria, cuya independencia jurara defender a todo trance;  he arrastrado durante 20 años
la vida nómada del proscrito, sin que la providencia tuviese a bien realizar la esperanza, que siempre se albergó en mi alma, de volver un día al seno de mis conciudadanos  y consagrar a la defensa de sus derechos políticos, cuanto aún me restase  de fuerza y vida.
Pero sonó la hora de la gran traición,  en que el Iscariote creyó consumada su obra y sonó para mi, la hora de la vuelta a las patria; el señor allanó mis caminos y a pesar de
cuantas dificultades  y riesgos se presentaron en mi marcha, heme al fin, con cuatro compañeros mas, en este heroico pueblo de Guayubín,  dispuesto a correr con vosotros y
del  modo que lo tengaìs a bien, todos los azares y vicisitudes que Dios tenga aún reservados a la grande obra de  la restauración dominicana, que con tanto denuedo  como honra y gloria habeìs  emprendido.
Creo, no sin fundamento, que el gobierno `provisorio  no dejará de apreciar, luego que me comunique con el personalmente, lo que he podido hacer en obsequio del triunfo de nuestra justa causa y espero de su alta sabiduría, que sacará de ello importantes y positivos resultados.
Dignaos aceptar los sentimientos de alta consideración  y aprecio con que se pone a vuestras ordenes

                                               El General Duarte


Duarte salió para Santiago desde Guayubín el día 2 de abril, todavía afectado de su fiebre pero, en el trayecto de dos días se mejoró. Llegó a la sede del gobierno provisional el 4 de abril y al día siguiente lo recibió Ulises F. Espaillat, quien ocupaba el lugar de Mella como Vicepresidente. y a  quien entregaron el parque militar traído.
Duarte hizo un relato de como logró esa ayuda y el provisorio entendió que debía tener algún representante diplomático ante el gobierno de Venezuela y  designaron a Melitón Valverde, médico y político, recomendado por el mismo Duarte.
Los demás compañeros de Duarte fueron asignados a unidades de combate, pero era obvio que el, aunque deseaba también ese tipo de asignación, no estaba apto para ocupar un lugar en el frente y fue hospedado en una casa campestre en Gurabito.
  Duarte era tratado como un general distinguido de la época de la independencia, no se le reconocía como el padre de la patria, pues el juramento trinitario todavía no había sido dado a conocer por Felix María Ruiz, algo que ocurriría en 1890, (9) después de su muerte. Espaillat y otros santiagueros recordaban a Duarte de su estadía en Santiago, en junio de 1844, cuando se negó a aceptar la presidencia que se le ofrecía..  
El 14 de abril Duarte recibió la noticia de que sería enviado en una misión diplomática de regreso a Venezuela, junto con su recomendado Valverde, a lo que inicialmente se negó. Se preparaba para ir visitar al Presidente Salcedo, cuando le entregaron un ejemplar del Diario de la Marina de La Habana, de fecha 28 de marzo 1864, donde en un artículo de su corresponsal en Santo Domingo, firmado simplemente con la letra G, se referían a el como una fuerza divisionista en el seno de los restauradores. Ver anexo No. 2
 Esto lo hizo recapacitar y decidir aceptar la oferta y así se lo comunicó a Espaillat, mediante una correspondencia fechada el 21 de abril de 1864, quien le respondió al día siguiente, que se alegraba de que aceptara su designación, aunque no el motivo, porque el (Duarte), no era  causa de ninguna división, ni había celos sobre su relevancia, de parte

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de los restauradores, aunque le recomendaba marcharse al día siguiente, por la urgencia que había, de conseguir ayuda extranjera. Un par de días después, Duarte recibió una pequeña suma de dinero de parte del gobierno restaurador  diciendo que era para que la utilizara cuando lo considerara conveniente.
En esos días mejoró de sus fiebres y se sintió con fuerza suficiente para no marcharse tan rápido como quería Espaillat y decidió llevar su caso ante el Presidente Salcedo,  enviándole  una carta por el correo militar, el 26 de abril. solicitándole una entrevista para tratarle su situación a viva voz.
Como pasaron unos días y Salcedo no contestaba, Duarte envió entonces, ya en el mes de mayo, a su tio Mariano Diez, para que personalmente le solicitara a Salcedo la entrevista. Salcedo, nunca contestó  nada.(8)
Esta indiferencia de  Salcedo con Duarte, le granjeó la malquerencia  de los acompañantes de este en su viaje de Venezuela a Montecristi y no es de extrañar encontrar a Manuel Rodriguez Objío y a Candelario Oquendo, en el gabinete de Gaspar Polanco, quien dio un golpe de estado a Salcedo el 10 de octubre de 1864 y luego lo fusiló.
 Para mediados de mayo de 1864 la guerra restauradora entró en un período crítico, José La Gándara, el mas capaz de los militares españoles, a sangre y fuego tomò a Montecristi y preparaba la marcha sobre Santiago. Toda clase de rumores corrían, entre ellos una invasión de 30 mil hombres desde España, comandados por el Gral Prim. Salcedo, vacilante, promovía negociaciones de paz a través de Geffrard en Haití. Luperón, Polanco y Monción  rechazaban toda idea derrotista y resistían valientemente la nueva avalancha española.
La Gándara quedó embotellado en Montecristi y el paludismo prontamente comenzó a hacer estragos en su tropa.
La presencia española en Montecristi reavivó el interés restaurador en recibir ayuda extranjera, que Duarte era ciertamente, el mas indicado para obtenerla.  El patricio comenzó a recibir notas de Espaillat ordenándole partir a través de Haití. Pero la llegada de Mella desde Guayubín, agonizando de su disentería, retuvo a Duarte a su lado. Alojado en una de las casas apenas reparada después del voraz incendio de la ciudad, Mella miraba a Duarte y su rostro demacrado expresaba la satisfacción de tener a su lado a su guía y maestro, a su deseado, a quien devolvería presidente a Sánchez en Santo Domingo, desde Santiago, en junio de 1844.
El 4 de junio expiró Mella, con Duarte a su lado, exclamando: Aun hay patria, Viva la Republica Dominicana.
Como era nominalmente vicepresidente de la Republica fue enterrado con los honores de un jefe de estado.
Tres días después, cargado de nombramientos y credenciales, partió Duarte para Cabo Haitiano, donde se embarcó para Saint Thomas; allí se reunió con Valverde y luego llegó a Curazao. Pero Valverde, quien llegó primero a Caracas, enviado por Duarte, fue imprudente en la explosiva situación que existía en Venezuela, con varios generales disputándose   el poder y allí no se obtuvo ayuda. Duarte fue entonces a Coro, donde estaba el General Falcón que le había entregado los mil pesos fuertes en enero  y obtuvo alguna ayuda que envió con Valverde a Santiago; previamente se había   reunido con Pedro Alejandrino Pina, su compañero trinitario, quien no pudo acompañarlo en su viaje de regreso en marzo del 64 por encontrarse enfermo.

En octubre, la noticia  del golpe de estado de Polanco a Salcedo lo dejó estupefacto, exclamando: “un golpe de estado, en plena guerra”.

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Ipso facto sus credenciales perdieron validez.
Candelario Oquendo fue el  nuevo delegado del gobierno efímero de tres meses de Polanco y Duarte vió terminado sus días de representante del gobierno restaurador, aunque continuó sus esfuerzos por la recuperación de la soberanía de su patria.
Un mes antes en Madrid, en septiembre de 1864, había caído el gobierno de O`Donnel y sustituido por su opositor Narvaez, , opuesto a la anexión dominicana.
El Gral Prim desistió de una dudosa aventura en el Caribe y el 3 de mayo de 1865, las cortes españolas  anularon  el decreto de la anexión.
La evacuación pura  y simple de las tropas, se inició poco después, terminando el 11 de julio de 1865, ante el disgusto de La Gándara, que presionaba para obtener alguna concesión de los restauradores, lo cual  casi consigue en el pacto del Carmelo,  que fue prontamente anulado. (9) El Capitán General español,  con mucha visión argumentaba, que el finalizar así la anexión en nuestro país, estimularía movimientos independentistas en Cuba y Puerto Rico y así fue. En 1868 se produjeron el grito de la Demajagua en Cuba y el de Lares  en Puerto Rico.
De su parte Duarte, aunque vivió 12 años mas, jamás regresó de nuevo al país que había forjado, liberado de Haití y colaborado a restaurar después de su anexión a España, consternado ante el regreso de Baez al poder, apenas cuatro meses después de la partida de los españoles y su intento luego de anexar el país a Estados Unidos, en 1869.
Ignacio María González le solicitó que regresara en enero de 1875 y Luperón en diciembre de ese mismo año, pero el   ya no tenía fuerzas  para viajar.           
El juramento trinitario fue dado a conocer en 1890 por Felix Ma Ruiz y Duarte comenzó a ser llamado el Padre de la Patria por Eugenio Deschamps, el gran orador de esos días. (10)  Se inició la campaña para así consagrarlo en 1894. Sin embargo,  la politiquería de Lilís, en el cincuentenario de la independencia, hizo que fuera acompañado de Sanchez y Mella, sus meritorios y amados discípulos, fieles colaboradores, pero jamás sus iguales.  
Esto es, a grandes rasgos, la historia de Duarte, con énfasis en su lucha por mantener la soberanía de su ínsula, perdida con la anexión a España, con una explicación de porque somos el único país que yo conozca, con tres padres de la patria, cuando en realidad tenemos solo uno, Juan Pablo Duarte y Diez.

                                          REFERENCIAS

1.- Duarte, Rosa.- Apuntes. Colección Instituto Duartiano. Editora del Caribe C por A.   
     Santo Domingo R.D. 1970, pag 164

2.- Investigación realizada por el autor. Ver anexo No. 1

3.- Troncoso Sanchez, Pedro. Vida de Juan Pablo Duarte. Instituto Duartiano, Colección
      Duartiana. Volumen XI. Santo Domingo R.D. 2002, pag 390

4.- Idem, pag 391

5.- Idem pag 413

 6.- Idem pag 419

                                                              7

7.- Perez y Perez, Rafael. Juan Pablo Duarte, multiple y humano. Ministerio de las
     Fuerzas Armadas. Edita Libros,  Editores Impresores, SRL, Santo Domingo R.D. 2013,
     pag 27

8.- Referencia No. 3, pag 436


9- Marrero Aristy, Ramón. La Republica Dominicana, origen y destino del pueblo
    cristiano mas antiguo de America. Volumen II.  Editora del Caribe c x a, Ciudad
    Trujillo R.D. 1958, pag 97

10.- Rodriguez Demorizi, Emilio. Papeles de Espaillat. Editora del Caribe c x a. Santo
       Domingo R.D. 1963, pag 431 
 
ANEXO No. 1
INTENTOS DE ANEXION O DE OBTENER UN PROTECTORADO POR GOBERNANTES SEPARATISTAS DOMINICANOS_
___________________________________________________
           FECHA                                                      PAIS                                      GOBERNANTE

 

01,- Diciembre  1843                      Francia (Plan Levasseur)              Buenaventura Bez 

02.- febrero 1846                            España                                                Pedro Santana

03.- 9 de abril 1849*                       Inglaterra                                           Buenaventura Baez

04.- 10 de abril 1849*                    Francia                                                Buenaventura Baez

05.- septiembre 1849                    Francia                                                Buenaventura  Baez

06.- enero 1850                               Estados Unidos                                               Pedro Santana

07.- mayo 1853                                España                                                Pedro Santana

08.- febrero 1854                            Estados Unidos                                               Pedro Santana

09.- enero 1856                               Estados Unidos                                               Pedro Santana

10.- octubre 1858**                      España                                                Pedro Santana

11.- julio 1860***                           España                                                Pedro Santana

12.- noviembre 1869+                   Estados Unidos                                               Buenaventura Baez

13.- marzo 1876                               Estados Unidos                                               Buenaventura Baez
      * Fueron los días previos a la batalla de las Carreras                              
   ** Fue rechazada, señalándole a Santana que gobernaba en Haití Favre Geffrard y que  no  había    
         peligro de invasión
*** Produjo la anexión. Las razones fueron: Gobernaba en España  O’ Donnell, quien soñaba
        restaurar el imperio español del Siglo XVI y en Cuba estaba Serrano que compartía esos
        ideales. Se libraba en los Estados Unidos una guerra civil, lo cual hacía imposible que se
        aplicara la doctrina Monroe
     + Se firmó un tratado de anexión  entre los gobiernos de Baez y Grant, pero el senado    
        norteamericano , encabezado por Charles Sumner, lo rechazó

 

ANEXO No. 2
ARTICULO PUBLICADO EN EL DIARIO DE LA MARINA DE LA HABANA SOBRE DUARTE, EL 28 DE MARZO 1864
                Hay noticias dignas de crédito de que el GraL Duarte ha venido a cooperar activamente con los rebeldes.
Este Duarte, de  nombre Don Juan Pablo, es sujeto que hizo gran papel en 1844, cuando se formó la Republica Dominicana, habiendo sido proclamado entonces como su primer presidente en el Cibao. Pero careciendo de tacto para saber  manejar sus negocios, o sobradamente presuntuoso para contar con el apoyo de otras influencias, que las de sus vaporoso satélites, se malquistó desde el primer instante con el General Santana, quien estrenó combatiéndole con las fuerzas y el prestigio que alcanzara en sus primeras victorias  sobre los haitianos. Duarte sucumbió fácilmente  y salió proscrito para Venezuela, donde hasta el día de hoy se había obstinado en permanecer obscuramente, sin embargo de que varias veces ha tenido ( y bajo el gobierno de S.M con mayor razón) abiertas las puertas de su país.
 Es don de las nulidades políticas, salir de la inactividad para consumar su descrédito y el paso que da hoy don Pablo Duarte, uniéndose a la pésima causa de la rebelión, merece desde luego la calificación de disparate  y tal que para ser capaz de cometerlo se necesita un cerebro desorganizado.
Precisamente habrán querido Benigno Rojas y los dos o tres jefes menos ignorantes de la rebelión, sacar gran partido para con los suyos de este incidente personal y se pretenderá  dar a Duarte la significación de un gran hombre, capaz de hacer milagros. Resultado indefectible: que el  Presidente Pepillo Salcedo, Polanco el Generalísimo  y los no menos Generalísimos  Luperón y  Monción,  no querrán ceder la preeminencia  que hoy tienen entre los suyos y verán de reojo al recién venido, a quien considerarán como a un  zángano perezoso, que viene a libar la miel elaborada por ellos.
Verdad es que la miel y la colmena no valen qran  cosa; pero esos señores no las han visto mas  gordas y las tienen en tanto aprecio que entre-riñen por ellas como Cesar y Pompeyo por el imperio del mundo.  Dígalo sino el ejemplo de Florentino, asesinado por Juan Rondón, a causa de rencillas anteriores sobre lo mío y lo tuyo en los saqueos de Azua, San Juan, etc.
            La llegada de Duarte entre esa clase de gente, `puede asegurarse, por consiguiente, es como una nueva causa de complicación y disolución que surge entre los rebeldes, ya profundamente  desmoralizados por sus propios desórdenes.

                                                                                                                                           G

 

 

sábado, 10 de agosto de 2013

Colaboración para la Información                                            AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                         MI QUINTO VIAJE A CUBA (VI)
                                                                                        Julio M. Rodríguez Grullón

Jueves 27.-
El viaje a Birán.-
Birán es el sitio donde nació y creció Fidel Castro. Es en la actualidad un museo y aunque aun trabajan en algunas cosas, se puede visitar.
 Toma dos horas por una carretera en buen estado (no vi ninguna carretera en mal estado en Cuba) desde mi hotel, el Meliá Santiago hasta Birán. En la carretera hay mucha gente buscando transporte y veo un camión convertido en autobús, además de un camello (autobús largo que ya no circula en La Habana pero si en el interior de Cuba). Sigue pues  el problema del transporte para los cubanos.
En el camino ocurre algo que me deja atónito. El chofer me dice, “voy a parar a darle bola a este médico”. Y así es. El hombre transita unos 15 min con nosotros y se apea diciendo,” voy a dar consulta”. No le dije que yo era médico, porque creo hubiera sido embarazosa la situación.
Me entero que un médico gana unos cuarenta dólares al mes (un obrero gana treinta) y de que es frecuente le den bolas en esta parte del país para que puedan ir a su trabajo.
Llegamos a Birán. Allí me dice la guía que Fidel era hijo del mayor terrateniente de la zona. Un español que llegó pobre a Cuba, le pidió dinero prestado a un amigo español y compró una finca. Eso fue el comienzo de un extraordinario negociante que construyó una ciudad en su finca en Birán donde vivía. Construyó una casa, un hotel, una oficina de correos, una escuela, un hospital, una gallera; de todo menos una iglesia.
Don Angel Castro casó en segundas nupcias con una cubana, que inicialmente era empleada suya, con quien procreó siete hijos. Fidel fue el 3ro, Raúl el quinto.
Fidel se alfabetizó en la escuelita de su padre, luego fue a La Salle, en Santiago de Cuba y mas adelante al Colegio de Belén de los jesuitas en La Habana. Está claro que Don Angel lo envió a esas escuelas  porque tenían la reputación de ser las mejores en Cuba en esos días; la parte religiosa  no tuvo importancia en esa decisión.
Luego en la universidad, inició su activismo político. Su espíritu de solidaridad revolucionaria lo llevo a estar en Cayo Confite, para luchar contra Trujillo. Hay una foto suya en Birán, desnudo de la cintura para  arriba, cuando llegó de Cayó Confite y se refugió en su casa, en lo que pasaba esa tormenta política.
Fidel no pertenecía a los grupos comunistas en la Universidad y en su carrera política después de graduarse de abogado pertenecía al partido político de Chibás, quien no era comunista. Sin embargo, después de eso, se hizo comunista.
Esa noche ceno con mi amigo el Dr. Reinaldo López Barroso, prestigioso gineco-obstetra de Santiago de Cuba y pasamos un rato bien agradable en su compañía.
Viernes 28.-
Es el día de regreso a Santo Domingo. El vuelo de Cubana de Aviación está anunciado para la 1:00 PM y estoy en el aeropuerto como me dicen, tres horas antes. Pero el vuelo está demorado y no es hasta las 9:30 PM que salimos. Pasé mas de 11 horas en el aeropuerto buscando que hacer. Nunca en  mi vida había pasado tanto trabajo con una aerolínea.

 

sábado, 3 de agosto de 2013

Colaboración para la Información                                            AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                         MI QUINTO VIAJE A CUBA  (V)
                                                                           Julio M. Rodríguez Grullón

Miercoles 26.-
Hago el viaje La Habana-Santiago en Cubana de Aviación. Por primera vez veo  Granma, el periódico oficial de Cuba (No hay otro, a no ser Juventud Rebelde, pero este no publica noticias como el Granma.). Se lo regalan a los viajeros de este vuelo, que lo reciben con indiferencia, pues saben que está censurado.
En mi primera visita a Santiago en 1984, no pude visitar los sitios históricos de la Revolución. La Gran Piedra, sitio donde se refugió transitoriamente Fidel, después de fallar el ataque el Moncada en 1953, la Granjita Siboney, sitio donde se planificó el ataque y donde se reunieron los atacantes antes de partir y el Hospital Civil, donde luego pronunció Fidel su discurso la Historia  Me Absolverá.
Por esta razón contrato un taxi por todo el día y este me recomienda que vayamos  primero a La Gran  Piedra. Llego al lugar y me dicen que son mas de 400 escalones para llegar a la cima donde está La Gran Piedra.. Me junto con un grupo de argentinos que iban a subir e inicio el ascenso. Tuve que parar dos veces durante el trayecto para recuperar el aliento. Llegó a la cima subiendo por  la escalera de metal que permite subir la gran piedra. Me tomo fotos, admiro  el paisaje y entonces vendedoras de chucherías me ofrecen sus mercancías. Las rechazo y les pregunto si el gobierno les paga para hacer esto en este lugar y responden que no, que al contrario, ellos tienen que pagar un alto impuesto al gobierno de lo que vendan. 
Desciendo de la Gran Piedra y camino a Santiago visitamos un sitio histórico relacionado con la guerra española americana de 1898 y aprecio  una  imagen del General Calixto García.
Quiero entrar a la Granjita Siboney pero no me dejan. Están preparándola para la celebración  el próximo 26 de julio, que es el 60 aniversario del fallido ataque el Moncada.
Por la misma razón no pude entrar a la habitación del Hospital Civil, donde se improvisó  un tribunal para juzgar a los asaltantes del fallido ataque al Moncada y donde Fidel pronunció su memorable discurso, la Historia  Me Absolverá. Tengo que conformarme con tomar fotos desde fuera de esos dos lugares.
Aprovecho para hacer una gira por Santiago. Veo el Colegio de La Salle donde Fidel fue a la escuela después de terminar su alfabetización  en Birán. No se ve basura por ninguna parte, pero hay casas que todavía no se han recuperado de los efectos del huracán Sandy, nueve meses atrás. Aun no han podido  reparar sus techos. Hablando con los diferentes choferes capto la idea de que existe la percepción de que la revolución está aflojando. Que ahora se permiten cosas que no se permitían antes, pero que no quieren soltar muy rápido para que no pase como en Rusia con la perestroika. Dicen los cambios se deben a la influencia de la gente joven como el hijo de Fidel, Tony, quien es el responsable de que Cuba vuelva a la serie del Caribe, lo cual todos ven con alegría. Dicen que Fidel ya no interviene como antes en todo y que Raúl  ya ha anunciado su retiro al término de su actual período de  gobierno.
Hay una imponente estatua de Antonio Maceo a caballo en la Plaza de la Revolución de Santiago.

 

sábado, 27 de julio de 2013

Colaboración para la Información                                            AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                      MI QUINTO VIAJE A CUBA (IV)
                                                                       Julio M. Rodríguez Grullón
Lunes 24.-
Llevo a David y Mike al aeropuerto en un Chevrolet “convertible” del 52. En realidad un carro de ese año al que le habían quitado el techo. Si llovía nos hubiéramos mojado. Ellos gozaron un mundo este viaje. Me junto con mi maleta y mi pasta de dientes. Luego voy a Varadero y disfruto de esa maravillosa playa
Hasta ahora, ni en el resto de mi estadía vimos un tapón en el tránsito. Hay pocos vehículos circulando y todo está muy ordenado y limpio.
Nos enteramos que el sueldo de un obrero oscila entre 25 y 30 dólares al mes También que la famosa tarjeta de racionamiento ya solo se usa para algunos alimentos. Los demas hay que buscarlos por la libre, pero con los sueldos tan bajos, no es mucho lo que se puede conseguir.
. Regreso al Hotel Nacional y en la noche voy al show del Parisién que me gustó.
Martes 25.-
Tengo que comprar mi boleto aéreo La Habana-Santiago y en el hotel no lo venden. Debo ir a una oficina de Cubana ubicada algunas cuadras hacia el malecón. Cuando me acerco a la que creo es la oficina, un señor me dice que para boletos al interior, debo ir a otra oficina cercana y al acercarme a esta, veo el letrero de Radio Progreso. Una oleada de nostalgia me invade, sobre los grandes programas que desde su estudio oía en Montecristi, a principios de los década de 1950 y decido ver si puedo echarle un vistazo a este estudio, para mi histórico,  de “la onda de la alegría”.
El estudio está en la segunda planta y no puedo subir, pues una guardiana me dice necesito un permiso. Voy entonces a la oficina de boletos para el interior de Cubana, pero está llena de personas en un cuarto caluroso y el guardián me dice que tengo que hacer fila afuera en la acera. Diez minutos pasan y no sale el guardián, entro de nuevo y   al entrar me topo con  una empleada, que  me dice que yo pago con CUC y por lo tanto debo ir a la oficina donde iba originalmente. Allí encuentro aire acondicionado, no hay cola y compro mi boleto para el día siguiente regresar a Santiago en un momento.
El contraste entre la oficina de cubana donde se paga en pesos cubanos y la que se paga con  CUC es asombroso. Son dos mundos diferentes.
Ese día voy a Santa Clara a conocer el  monumento al Che Guevara. Santa Clara está a 270 Km de La Habana, así que en la piquera del Hotel escojo un Mercedes Benz del año, con aire acondicionado, un vehículo de renta como llaman los cubanos.
Tomamos la carretera ocho vías y hacemos el trayecto en una hora cincuenta minutos. El tráfico ligero, la tremenda recta de mas de cien  kilómetros y el vehículo bueno, se combinaron  para esta rápida  travesía.
El monumento al Che es impresionante. Su tumba está  en un sótano del monumento. Después visité el parque donde está el tren militar cargado de pertrechos y soldados que fue descarrilado y capturado por el Che, el 29 de diciembre de 1958, lo que determinó la caída de Batista.  Almorzamos en Santa Clara en un paladar, con buena comida y sin  moscas esta vez.
Regreso a La Habana y se repite el viaje rápido por la carretera de ocho vías.

 

 

sábado, 20 de julio de 2013

Colaboración para la Información                                            AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com                      MI QUINTO VIAJE A CUBA (III)
                                                                        Julio M. Rodríguez Grullón
Domingo 23 (continuación)
Dejamos atrás las damas de blanco y avanzamos hacia la parte vieja de la ciudad, pasamos por debajo del túnel de la bahía y salimos a la Habana del Este. Visitamos la Cabaña, el Palacio del Morro, el sitio donde se lanzaba el cañonazo a las nueve de la noche y el guía-chofer nos lleva ante un Cristo enorme, de 20 metros de alto, colocado cerca del borde de un promontorio mirando la bahía. No está en una cruz, parece a mas bien una imagen de un Corazón de Jesus Cuatro veces había venido a La Habana y no había visto este Cristo, ni lo había oído mencionar. Cuando veo la chapa que tiene al pie, lo entiendo todo. Había sido inaugurado a finales de diciembre de 1958.
Después de esto fuimos a un paladar a almorzar. La comida era buena, pero había muchas moscas en el lugar y no pudimos disfrutar de la ocasión.
Me llamó poderosamente la atención la gran cantidad de automóviles de fabricación norteamericana, la mayoría de la década de los 1950 y algunos de mas atrás, que veo circulando por las calles de la ciudad. En mis visitas anteriores había visto algunos de estos carros parqueados en la parte vieja de la ciudad, pero ahora hay muchos circulando por todas partes, la mayoría como taxis, parecidos al que montamos en Holguín.
Al preguntar que ha pasado, la respuesta es que gran parte de esos carros tienen ahora motores diesel, vendidos por el gobierno, lo que permite  su uso de forma mas barata.
Ciertamente que estos automóviles le dan a la ciudad un sello característico, que estoy seguro no tiene ninguna otra en el mundo en la actualidad. A David y Mike, les encantaba montarse  en estos vehículos. Después del almuerzo cruzamos el túnel hacia el oeste y llegamos al Hotel Nacional donde nos hospedamos. Inaugurado en 1930, este hotel conserva su aire señorial de la época, ha sido remozado y actualmente está en buen estado.
En la tarde voy a la tienda del hotel buscando aun por un tubo de pasta de dientes. No la hay allí tampoco y la empleada me dice: Señor, no hay pasta de dientes en Cuba.!!
En la noche vamos al Tropicana, el costo de las entradas es de 75 a 95 CUC por persona. El CUC es una moneda que en Cuba es el equivalente a un dólar de Estados Unidos. El peso cubano está a 25 pesos por un dólar.
El show del Tropicana mantiene su espectacularidad. Realmente no hay nada parecido por estos lados del mundo.
Luego del Tropicana regresamos al Nacional y Mike y David deciden que  bajemos al malecón a ver de cerca la actividad que desde el hotel vimos, que allí se desarrollaba.
Como antes, estaban allí las jóvenes jineteras (nombre de las trabajadoras sexuales en Cuba) y las parejas de jóvenes enamorados, pero algo nuevo también veo; homosexuales masculinos abiertamente se pasean por el  lugar, señal inequívoca, de que las cosas están cambiando en Cuba.
Después de permanecer un rato sentados en el malecón, David, Mike y yo, regresamos al hotel.