sábado, 26 de enero de 2019

Duarte llega a Montecristi y sigue para Giuayubín

Duarte llega a Montecristi y sigue para Guyayubín

Julio M. Rodríguez 
Julio M. Rodríguez
Julio M. Rodríguez | ACTUALIZADO 25.01.2019 - 6:11 pm
0 COMENTARIOS

enviar por email
imprimir
ampliar letras
reducir letras

JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (LXXVII)                              
                                                                                                
Finalmente, después de un viaje de 23 días, desde La Guaira en Venezuela, llegó Duarte a Montecristi, la mañana del 25 de marzo de 1864.
           
Benito Monción  lo recibe asombrado y todos se alborozan al reconocerlo y como Monción sabe que Mella está en lecho de enfermo en Guayubín, reúne ese día suficientes caballos, para que al día siguiente, el grupo de viajeros, a quienes acompañó personalmente, viajara hasta allí. Se piensa que el sitio donde pernoctaron Duarte y su grupo, esa noche del 25 de marzo de 1864, en Montecristi, era una casa ya desaparecida, donde estaba ubicada la gobernación provincial, en la actual calle Duarte, al lado de la casa que perteneció a Isabel Mayer.

Duarte llegó pues a Guayubín el 26 de marzo, donde vuelve a ver a Mella, 20 años después de los hechos en Santiago, de 1844. Lo encuentra enfermo con disentería y el mismo al día siguiente de su llegada, cae con otro de .sus ataques de fiebre. Los dos están acostados enfermos, en sendos catres, conversando sobre lo ocurrido en esos 20 años, pero el 28 de marzo, Duarte saca fuerzas suficientes para escribir una carta al gobierno de la Republica en Armas en Santiago.  Dice así:

Guayubín, 28 de marzo, 1864 y 21 de la independencia
Señores individuos del Gobierno Provisorio en Santiago.
           
Arrojado de mi suelo natal por ese bando parricida, que empezando por proscribir a perpetuidad a los fundadores de la República, ha concluido por vender al extranjero la Patria, cuya independencia juraron defender a todo trance, he arrastrado durante veinte años la vida nómada del proscrito, sin que la Providencia  tuviese a bien realizar la esperanza, que siempre albergó en mi alma, de volver un día al seno de mis conciudadanos y consagrar a la defensa de sus derechos políticos, cuanto aún me restase de fuerza y vida.
           
Pero sonó la hora de la gran traición,  en que el Iscariote creyó  consumada su obra, y sonó también para mi,  la hora de la vuelta a la patria: el Señor allanó mis caminos y a pesar de cuantas dificultades  y riesgos se presentaron en mi marcha, heme al fin , con cuatro compañeros mas, en este heroico pueblo de Guayubín, dispuesto a correr con vosotros , y del modo que lo tengáis a bien, todos los azares y vicisitudes que Dios tenga aún reservados a la grande obra de la Restauración Dominicana, que con tanto denuedo como honra y gloria,  habéis emprendido.
           
Creo no sin fundamento, que el gobierno Provisorio no dejará de apreciar, luego que me comunique con el personalmente, lo que he podido hacer en obsequio del triunfo de nuestra justa causa, y espero de su alta sabiduría, que sacará de  ello importantes y positivos resultados.
           
Dignaos aceptar los sentimientos de alta consideración y aprecio con que se pone a vuestras ordenes.                                                                                

el Gral Duarte
     
Esta carta es leída los 28 de marzo de cada año, como parte de su formación patriótica, a los estudiantes del Liceo Secundario de Guayubín, por el Instituto Duartiano, en colaboración con el Ministerio de Educación, exceptuando cuando la fecha cae dentro de la semana santa, por estar ellos de vacaciones.

Posteriormente al acto de la lectura de la carta, se realiza un desfile, hasta el parque de la ciudad, donde  se deposita una ofrenda floral, ante el busto del patricio.

Es un acto que se ha ido convirtiendo ya en tradición y que contribuye notablemente a promover el amor a la patria, los valores duartianos y la devoción a Duarte y Mella, en los habitantes del heroico pueblo de Guayubín, como lo llamara Duarte en su misiva.
 

sábado, 19 de enero de 2019

Nuestras estadísticas de salud no mejoran

Nuestras estadísticas de salud no mejoran

Julio M. Rodríguez
Julio M. Rodríguez
Julio M. Rodríguez | ACTUALIZADO 18.01.2019 - 7:22 pm
0 COMENTARIOS

enviar por email
imprimir
ampliar letras
reducir letras
Recientemente se han publicado las estadísticas de mortalidad infantil y muertes maternas en el país para 2018 y está claro que no hay diferencias significativas con las de los años precedentes, 2017 y 12016. A nuestro entender, la razón de esto es, que los esfuerzos que realizamos para disminuirlas, no son suficientes, ni están bien orientados.

En primer lugar, ya en diciembre de 1982, en  una convención sobre un Sistema Nacional Unico de Salud (SNUS) que organizamos desde la presidencia de la AMD, quedó bien claro que para costear un sistema de salud eficiente, se necesita gastar un 10% del PNB del país en atención médica. En esos días, nuestro gasto en atención medica no llegaba al 2% del PNB. Para nuestra sorpresa, recientemente, dirigentes del ahora  CMD,  han hablado de gastar el 4% del PNB en atención médica, cifra obviamente  insuficiente y tampóco hay manera de establecer cuanto se gasta actualmente en atención medica en el país, en relación al PNB.                                                                                  
              
En segundo lugar, los médicos no acabamos de entender la diferencia entre Asociación Medica Dominicana (AMD) y Colegio Medico Dominicano (CMD).
          
La AMD era un gremio de  militancia voluntaria que luchaba por el bienestar de los médicos y la mejoría de la salud del pueblo.
          
El CMD es una institución oficial, asesora del gobierno en materia de salud, a la que debe pertenecer todo aquel que ejerza la medicina en el país. No es una asociación voluntaria. Como tal, el CMD  tiene la obligación de velar por la calidad de la atención médica que recibe el pueblo dominicano, mediante el proceso de  certificación y recertificación médicas, que lleva a cabo directamente el CMD para los médicos generales y a través de sus sociedades medicas especializadas para los médicos especialistas.
          
Este proceso de certificación  y recertificación medicas, está aún en pañales, a pesar de que el CMD lleva ya mas de 15 años de establecido. Es obvio que para cumplir esto, el CMD necesita la colaboración material de las autoridades, pero no las presionamos para ello.
          
Es innegable que la falta de mejoría en las estadísticas de salud del país, está en parte relacionado con la calidad de la atención médica que recibe la población. La otra parte es los recursos disponibles para llevar esto a cabo, pero el CMD se conforma con decir que la falla de la mejoría en las estadísticas se debe a la falta de recursos disponibles para atender a los enfermos y  no se  preocupa por la calidad de la atención médica que ellos reciben, como es su deber.
          
En tercer lugar, la base del sistema de atención de salud tiene que ser la medicina familiar y comunitaria, donde a un médico se le asigna un segmento determinado de la población de una zona y este hace visitas periódicas a esos hogares, chequea el estado de salud de todos, las condiciones de la vivienda y los hábitos de vida de sus moradores, haciendo las recomendaciones de lugar y chequeando que se cumplan.
          
Si las residencias de medicina familiar y comunitaria no son de calidad, estos médicos no estarán bien preparados para cumplir con su misión.
          
Por otro lado, las ARS se aprovechan de la debilidad del sistema de certificación y recertificación medicas, para reglamentar ellas, a  su conveniencia, los tratamientos de sus afiliados que tienen que ser internados. Ellas también recompensan con una miseria,  a los médicos por sus servicios. Por .ejemplo,  una consulta privada de un médico especialista en la actualidad está alrededor de los tres mil pesos. Las tarifas de las ARS  no llegan a setecientos pesos por una consulta a ese especialista y encima de esto, tienen el atrevimiento de no reconocer los títulos de especialistas, emitidos por nuestras  residencias medicas acreditadas.

Finalmente, algo que me preocupa es, que después de saberse las estadísticas del 2018, la Dra. Raquel Pimentel, que ha tenido el coraje de decir la verdad sobre ellas, ha sido despedida de su cargo por “razones de salud”. Yo conozco a Raquel,  es una mujer joven, que luce saludable. ¿No será acaso que las estadísticas  de este año se conocerán  en el 2020, que es un año electoral y tienen obligao, que estar mejor que las de este año?.

nuestras estadisticas de salud no mejoran

Nuestras estadísticas de salud no mejoran

Julio M. Rodríguez 
Julio M. Rodríguez
Julio M. Rodríguez | ACTUALIZADO 18.01.2019 - 7:22 pm
0 COMENTARIOS

enviar por email
imprimir
ampliar letras
reducir letras
Recientemente se han publicado las estadísticas de mortalidad infantil y muertes maternas en el país para 2018 y está claro que no hay diferencias significativas con las de los años precedentes, 2017 y 12016. A nuestro entender, la razón de esto es, que los esfuerzos que realizamos para disminuirlas, no son suficientes, ni están bien orientados.

En primer lugar, ya en diciembre de 1982, en  una convención sobre un Sistema Nacional Unico de Salud (SNUS) que organizamos desde la presidencia de la AMD, quedó bien claro que para costear un sistema de salud eficiente, se necesita gastar un 10% del PNB del país en atención médica. En esos días, nuestro gasto en atención medica no llegaba al 2% del PNB. Para nuestra sorpresa, recientemente, dirigentes del ahora  CMD,  han hablado de gastar el 4% del PNB en atención médica, cifra obviamente  insuficiente y tampóco hay manera de establecer cuanto se gasta actualmente en atención medica en el país, en relación al PNB.                                                                                  
               
En segundo lugar, los médicos no acabamos de entender la diferencia entre Asociación Medica Dominicana (AMD) y Colegio Medico Dominicano (CMD).
           
La AMD era un gremio de  militancia voluntaria que luchaba por el bienestar de los médicos y la mejoría de la salud del pueblo.
           
El CMD es una institución oficial, asesora del gobierno en materia de salud, a la que debe pertenecer todo aquel que ejerza la medicina en el país. No es una asociación voluntaria. Como tal, el CMD  tiene la obligación de velar por la calidad de la atención médica que recibe el pueblo dominicano, mediante el proceso de  certificación y recertificación médicas, que lleva a cabo directamente el CMD para los médicos generales y a través de sus sociedades medicas especializadas para los médicos especialistas.
           
Este proceso de certificación  y recertificación medicas, está aún en pañales, a pesar de que el CMD lleva ya mas de 15 años de establecido. Es obvio que para cumplir esto, el CMD necesita la colaboración material de las autoridades, pero no las presionamos para ello.
           
Es innegable que la falta de mejoría en las estadísticas de salud del país, está en parte relacionado con la calidad de la atención médica que recibe la población. La otra parte es los recursos disponibles para llevar esto a cabo, pero el CMD se conforma con decir que la falla de la mejoría en las estadísticas se debe a la falta de recursos disponibles para atender a los enfermos y  no se  preocupa por la calidad de la atención médica que ellos reciben, como es su deber.
           
En tercer lugar, la base del sistema de atención de salud tiene que ser la medicina familiar y comunitaria, donde a un médico se le asigna un segmento determinado de la población de una zona y este hace visitas periódicas a esos hogares, chequea el estado de salud de todos, las condiciones de la vivienda y los hábitos de vida de sus moradores, haciendo las recomendaciones de lugar y chequeando que se cumplan.
           
Si las residencias de medicina familiar y comunitaria no son de calidad, estos médicos no estarán bien preparados para cumplir con su misión.
           
Por otro lado, las ARS se aprovechan de la debilidad del sistema de certificación y recertificación medicas, para reglamentar ellas, a  su conveniencia, los tratamientos de sus afiliados que tienen que ser internados. Ellas también recompensan con una miseria,  a los médicos por sus servicios. Por .ejemplo,  una consulta privada de un médico especialista en la actualidad está alrededor de los tres mil pesos. Las tarifas de las ARS  no llegan a setecientos pesos por una consulta a ese especialista y encima de esto, tienen el atrevimiento de no reconocer los títulos de especialistas, emitidos por nuestras  residencias medicas acreditadas.

Finalmente, algo que me preocupa es, que después de saberse las estadísticas del 2018, la Dra. Raquel Pimentel, que ha tenido el coraje de decir la verdad sobre ellas, ha sido despedida de su cargo por “razones de salud”. Yo conozco a Raquel,  es una mujer joven, que luce saludable. ¿No será acaso que las estadísticas  de este año se conocerán  en el 2020, que es un año electoral y tienen obligao, que estar mejor que las de este año?.

martes, 15 de enero de 2019

Los compañeros .de viaje de Duarte en 1864


 ESPECIAL PARA LA INFORMACION                                             AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com    JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (LXXVI)                             
                                            LOS COMPAÑEROS DE VIAJE DE DUARTE EN 1864
                                                    DR. JULIO M. RODRIGUEZ GRULLON
1.- Manuel Rodriguez Objío.-(1838-1871)
    Tenía 33 años al efectuar este viaje y fue muy útil  a Duarte en la preparación del  mismo, en el  que sirvió leal y eficientemente. Duarte lo designó Coronel. Luego de su llegada Rodriguez Objío participó en el gobierno de Gaspar Polanco y fue luego acusado de participar en el fusilamiento de Salcedo.
Rodriguez Objío tuvo una vida política inestable, cambiando de bando en nuestras luchas intestinas con frecuencia. Fue poeta y escritor. Su libro Relaciones, ayuda a comprender las actividades de Duarte en este período de su vida . Murió fusilado por Baez en 1871, al ser capturado en una invasión en que vino con Luperón para luchar contra la tiranía de los seis años.
2.- Vicente Celestino Duarte.-
      Era el hermano mayor de Duarte nacido en Puerto Rico, de quien no se conoce la fecha exacta de su  nacimiento, ni de su muerte. Se presume que nació alrededor de 1804 y murió cerca de 1866 en San José de los Llanos o su vecindad.
Fue siempre un gran colaborador de su hermano  en todas las actividades patrióticas a las que este se dedicó. En diciembre de 1843, tenía preparado un grupo para luchar con Duarte en diciembre de ese año, cuando este desembarcaría por la playa de Guayacanes a luchar por la independencia contra los haitianos. Ese plan no cristalizó porque Duarte no pudo obtener pertrechos militares  para venir, cayendo enfermo en enero de 1844 con un prolongado ataque de las fiebres que periódicamente lo azotaban.
Vicente Celestino poseía un prospero negocio de maderas y un establecimiento comercial en San José de los Llanos, población de mayor importancia en esos años que en la actualidad, pues no existían, ni San Pedro de Macorís , ni La Romana todavía y estaba ubicada en el camino entre Santo Domingo y el Seibo, que era la principal ciudad en la región este del país en esos días. Fue enviado al exilio en 1844 y vivió en Venezuela hasta que regresó con su hermano en este viaje, participando  en la guerra de la Restauración,  a las ordenes  de Luperón en la campaña en la región este del país.
Fue el único de los Duarte Diez que dejó descendencia, de su matrimonio con María Trinidad Villeta, en 1822, quien ya había muerto para 1845, cuando fueron exiliados los miembros de la familia Duarte Diez que aun residían en el país, incluyendo los 4 hijos de Vicente Celestino y María Trinidad, quienes para esta fecha  ya estaban huérfanos de madre.
Pensamos que la posteridad no ha apreciado  en toda su magnitud, la gran labor patriótica desarrollada por este hermano mayor de Juan Pablo Duarte.
3.- Mariano Diez.- (1794-1867)
Ya nos referimos detalladamente a este tio materno de Juan Pablo Duarte en nuestra entrega del 29-XII-18. Aquí agregaremos solamente, que era el mayor de este grupo de viajeros, pues tenía 70 años de edad cuando se unió a sus sobrinos en esta empresa, lo que por sin solo habla de la identificación que tenia con la causa de ellos.
4.- Candelario Oquendo.- (1826-1882)
Militar venezolano que se unió al grupo a última hora.
Junto a Rodriguez Objío, formó parte del gabinete de Gaspar Polanco, cuando derrocó a Salcedo, lo que de por si nos dice lo disgustado que  estaban los miembros de esta comitiva por el hecho de que Salcedo no recibió a Duarte, a pesar de que este estuvo dos meses en Santiago   (4 de abril-7 de junio 1864) tratando de entrevistarse con el. Oquendo estuvo .involucrado en el fusilamiento  de Salcedo, como Ministro de .Guerra que era de Pölanco y como este era analfabeto, fue Oquendo quien escribió la orden de su fusilamiento.
Oquendo abandonó rapidamente el país, a finales del gobierno de Polanco y no regresó .jamás.

sábado, 5 de enero de 2019

Duarte emprende viaje de regreso a la Republica Dominicana


ESPECIAL PARA LA INFORMACION                                             AYER Y HOY
articulosdeopinion2004@yahoo.com    JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (LXXV)                             
         DUARTE EMPRENDE VIAJE DE REGRESO A LA REPUBLICA DOMINICANA
                                                   DR. JULIO M. RODRIGUEZ GRULLON

Terminada la triunfante revolución federalista en Venezuela, que produjo un gran cambio en la política de este país, pues se terminaron los privilegios que retenían desde la independencia un grupo de “mantuanos” y se adoptó el sistema de dividir el país en estados, en vez de provincias, se despejó el camino para que Duarte pudiera obtener la anhelada ayuda que estaba buscando desde hacía mas de un año, para luchar por la restauración de su Republica Dominicana.
Figura clave para que pudiera obtenerse esta  ayuda, fue el joven Manuel Rodriguez Objío, quien lo puso en contacto con el Gral Manuel E. Bruzual, (el soldado sin miedo),   sobrino  del  Dr. Blas Bruzual amigo de Duarte, quien era Consejero de Estado  del nuevo gobierno  venezolano.
Fue Blas Bruzual, quien moviéndose en las esferas gubernamentales, logró  una cita con el nuevo líder de Venezuela, el Gral  Juan Crisóstomo Falcón, descendiente de dominicanos, con quien logró reunirse en presencia del General Antonio Guzmán Blanco, Vice Presidente de la Republica y Ministro de Relaciones Exteriores y Hacienda del nuevo gobierno, el  16 de enero de 1864, donde se le concedió secretamente, una ayuda de mil pesos.
La ayuda se hizo confidencialmente, para no indisponer al nuevo gobierno venezolano, con el de Isabel II en Madrid. Por las mismas razones recién señaladas, para concertar los detalles del viaje y contratar una embarcación que lo llevara a la Republica Dominicana, Duarte se trasladó a Curazao, posesión holandesa, pero aún allí, no encontró quien lo llevara directamente a la Republica Dominicana, a un puerto controlado por los restauradores, sino que el 23 de febrero de 1864, contrató en Willemstad, por 500 pesos,  la goleta holandesa  “Gold Munster”, para que lo llevara a las Islas Turcas y desde ahí, el tendría que buscar otra embarcación que lo trajera a las costas dominicanas.
Fueron unos días muy agitados los que pasó Duarte en la capital de Curazao, donde hizo contacto con los hermanos José y Agustín Rodriguez Montaño.
Desde Willemstad, Duarte regresó a La Guaira en Venezuela, de donde pasó a Caracas    y obtuvo mil cien pesos para poder comprar pertrechos de guerra que llevarle a los restauradores. Logrados estos objetivos, regresó a la Guaira y el 2 de marzo de 1864 en la noche, partió con sus acompañantes desde  allí, hacia las Islas Turcas.
La misión diplomática española en Caracas, tenía bien vigilados los pasos que daba Duarte y enterada la misión,  de que se había embarcado con cuatro .compañeros mas y pertrechos militares en La Guaira, en una goleta holandesa, decidieron enviar al vapor español Africa, movido a vapor, para  que vigilara en que dirección se dirigían.
La goleta Gold Munster, no podía competir en movilidad con el Africa, así que este estuvo a la vista de los viajeros todo el trayecto, hasta que desembarcaron en la isla turca de Cayo Sal, después de una travesía de ocho días, en que bordearon nuestra  isla por el extremo occidental, cerca de la península de Tiburón,  cruzaron el Canal de los Vientos que la separa de Cuba y penetraron en el Atlántico,  hasta llegar a su destino. 
De Cayo Sal pasaron Duarte y sus acompañantes al Gran Cayo, donde por una semana, estuvieron buscando quien los trasladara a la costa norte de la Republica Dominicana, hasta que al fin lograron fletar otra embarcación que los llevaría a Cabo Haitiano, donde llegaron el 19 de marzo.
Después de cinco días en esta ciudad, lograron contratar, el 24 de marzo, otra goleta, conducida pradojicamente por un español,  que los llevara a Montecristi...
Pero no soplaba brisa que impulsara la nave y tuvieron que esperar en Bayajá,(actual Fort Liberté) hasta el día siguiente, para que esta apareciera y poder continuar su viaje y llegar a  Montecristi, hacia donde partieron temprano en la mañana del día siguiente.

sábado, 29 de diciembre de 2018

Mariano Diez Jimenez

Mariano Díez Jiménez

Julio M. Rodríguez 
Julio M. Rodríguez
Julio M. Rodríguez | ACTUALIZADO 28.12.2018 - 7:56 pm
0 COMENTARIOS

enviar por email
imprimir
ampliar letras
reducir letras

JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (LXXIV)                              
                                                  
Entre los colaboradores jóvenes que Duarte conoció y trató en estos días, pues habían sido exiliados por oponerse a la anexión,  no puede dejar de mencionarse a Emiliano Tejera, que entonces contaba con 23 años de edad y con quien Duarte trató varias veces; asimismo tuvo contactos  con Carlos Nouel Pierret, quien contaba  30 años de edad en esos días.

MARIANO DÍEZ JIMENEZ- (1794-1867)
   
Fue sin duda alguna, el mas importante colaborador de Duarte en estos días, este tío materno nacido en el Seibo, como su hermano José  Prudencio, junto a quien emigró a Venezuela, temprano en el siglo XIX, lo mas probable cuando su hermana Manuela, se fue a Puerto Rico ante la invasión de Tosussaint en 1801.  Mariano admiraba a tal punto a su sobrino,   que a su primogénito le puso por nombre Juan Pablo.
   
Los hermanos Díez Jiménez prosperaron en Venezuela.  Mariano fue un militar activo en la guerra de independencia de ese país en 1811. Regresó a Santo Domingo en 1812 al fracasar esa guerra. Apoyó a Nuñez de Cáceres en su pronunciamiento de  nuestra independencia efímera en 1821 y al fracasar también  esta, regresó de nuevo a Venezuela y se estableció en Caracas, donde había permanecido su hermano.         Se unió posteriormente  a las fuerzas que luchaban por la independencia de Venezuela, que estaba ya en su fase final y en 1827 fue nombrado teniente de artillería por el mismo Simón Bolivar.
  
Al igual que Pedro Alejandrino Pina, Mariano Díez participó también en la guerra civil federalista venezolana (1859-63) del lado federalista, como comandante de artillería, tomando parte en la conquista de la Guaira y la Victoria. Al terminar la guerra, fue elevado a Gral de Brigada del ejército venezolano. En 1841, cuando Duarte visitó por primera vez a sus tíos, estos poseían varias propiedades en Caracas y hasta eran dueños de  esclavos. (Ver llamada No. 11 al  pié de la pag. 26 del libro, Juan Pablo Duarte en la Venezuela del siglo XIX  por Cecilia Ayala Lafée, Werner Wilbert y Ariany Calles. Una publicación del departamento  cultural del Banco Central de la Republica Dominicana). Luego continuaron adquiriendo propiedades, llegando a comprar y vender un total de 12 casas en Caracas, incluyendo .una casa de habitaciones (obviamente con fines de alquiler). .La mayoría de estas propiedades estaban en la parte de la ciudad  donde residían los “mantuanos”, como llamaban en Venezuela en esa época, a las personas acaudaladas, que ocupaban altas posiciones en el gobierno del país. Desde ese 1841, Mariano también poseía una estancia de 8 mil m2 en Maiquetía.
   
Tan influyente era Mariano Diez, que su hijo Manuel Antonio Díez, (1838-1916) nacido en Caracas y quien era médico, ingeniero, escritor y político, ocupó la Presidencia Provisional de Venezuela durante los años 1886 y 1887. Estas informaciones sobre sus tíos y primos, las proporcionamos, porque nos resulta muy extraña, esta declaración que se atribuye  a Duarte:

“El 23 de febrero (de 1864) fleté un barco en Curazao para pasar a las Islas Turcas. A mi vuelta a Caracas vendí una casita en mil cien pesos  y me embarqué para Santo Domingo en compañia de……………………. dejando a mis queridos hermanos bajo la égida de la providencia.” (Ver Apuntes de Rosa Duarte, pag 175, Edición del 2013 del Instituto Duartiano)
   
En primer lugar, no existe información de que Duarte fuera propietario de ninguna casa en Caracas hasta 1867, tres años después de regresar de Santo Domingo o de que vendiera nada antes de esa fecha y esto no es sorprendente, porque hasta esos días, el había residido en Caracas algo   mas de un año, después de regresar de sus 12 años de ostracismo, afanándose por obtener ayuda para su regreso a Santo Domingo, para luchar por la Restauración de su Republica Dominicana y no estaba tratando de hacer negocios.
   
En segundo lugar, de ser cierta esta declaración, el estaría utilizando una hipérbole, para referirse a como obtuvo esos mil cien pesos, porque de  ninguna manera sus hermanos quedaron a merced de .la providencia, con lo acomodado que  estaban en Caracas sus familiares, por la rama materna de su familia y lo  identificados que estaban con su causa.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Duart expide decretos

Duarte expide decretos

Julio M. Rodríguez 
Julio M. Rodríguez
Julio M. Rodríguez | ACTUALIZADO 21.12.2018 - 7:55 pm
0 COMENTARIOS

enviar por email
imprimir
ampliar letras
reducir letras

JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (LXXIII)
                                                             
Antes de que estallara la guerra restauradora, Duarte, ya en Caracas desde  el 8 de agosto de 1862 y firmando como el Gral Duarte, Decano de los Fundadores de la República y Primer  General en Jefe de sus Ejércitos, comenzó a expedir decretos, designando colaboradores en diversos cargos que consideraba indispensables, para organizar la lucha contra España. Para no delatar donde se encontraba y además, para  animar a sus nuevos colaboradores, llamaba el sitio donde se originaban los decretos “Al pie de la Montaña, en el Valle de la Perseverancia”, siguiendo a la fecha en la que emitía el decreto, las palabras,  “año 21 de la Independencia y 2do de la Restauración”.
   
Al demorarse en poder obtener los recursos imprescindibles para iniciar la guerra restauradora en el país y estallar  esta guerra sin su intervención   en Capotillo, el 16 de agosto de 1863,  organizándose un mes después, un gobierno de la república en armas, aquí en Santiago, el consideró  que seguir adjudicándose esos títulos sería un factor  de división y por eso, a su carta escrita en Guayubín, el 28 de marzo de 1864, se pone a las ordenes del gobierno revolucionario y firma simplemente como  el Gral Duarte.
Es interesante ver los colaboradores que se le unieron en estos días, cuando  la dominicanidad estuvo eclipsada.
   
El primer colaborador que Duarte intentó atraerse, fue su compañero de célula trinitaria, Pedro Alejandrino Pina, expulsado del país por Santana, unos días antes que el, el 26 de agosto de 1844. Pina había seguido una trayectoria heroica.
  
 La embarcación en la que fue expulsado junto a Sanchez, Mella y José Illás el “Capricorn”, encontró una tormenta y naufrago. Las pasajeros se salvaron y fueron a parar a Irlanda. Desde allí regresaron al Caribe. Pina regresó al país en 1848, al producirse la amnistía de Jimenes y había acompañado a Sanchez, cuando intentó abortar la anexión, mediante una expedición que vino  por Haití. Se salvó .junto a Cabral al retirarse a tiempo y no pudo ser capturado por Santana. Luego se estableció en Coro, Venezuela.
   
El participó activamente en la revolución federalista y ahora que esa revolución había triunfado, ocupaba un cargo importante en esa ciudad. A diferencia de Duarte, había adoptado la ciudadanía venezolana. Pina sin embargo, padecía en esos días de serios quebrantos de salud y no pudo unirse a Duarte en su empresa  de regresar a la Republica Dominicana.

Muy útil a Duarte en las tareas de esos días, fue el joven Manuel Rodriguez Objío, a quien Duarte designó Coronel de su estado mayor y su Secretario Particular  y quien regresó con el por .Montecristi, en marzo de 1864. Fue Rodriguez Objío, quien triunfante la revolución federalista, puso a Duarte en contacto con su pariente el Gral Manuel E. Bruzual, (el soldado sin miedo). descendiente de dominicanos. Este militar era sobrino del Dr. Blas Bruzual, amigo de Duarte y fue en su presencia que Duarte se reunió con el militar. Bruzual llevó a Duarte donde el Gral Antonio Guzman Blanco y finalmente donde Crisóstomo Falcón, el nuevo líder del país, quien concedió la anhelada ayuda, dándole mil pesos fuertes a Duarte para su causa.
   
Importante fue también  Franciso Saviñón, quien le había entregado una apreciable donación y a quien  Duarte designó Coronel y su agente de negocios en Curazao e islas adyacentes, instruyéndolo de entenderse  con Melitón y Manuel María Valverde, hijos del médico amigo desde su llegada desde Barcelona a Santo Domingo y con el ciudadano Manuel María Gautier.

A Juan Esteban Aybar y Mariano Antonio Cestero los designó segundos comandantes.
   
Otro colaborador importante lo fue el venezolano Dr. Felipe Larrazábal, propietario del periódico El Federalista, donde continuamente publicaba editoriales, crónicas y noticias favorables a la causa dominicana.