sábado, 29 de octubre de 2016

Trump vs Hillary; Que verguenza

       TRUMP VERSUS HILLARY; QUE VERGUENZA
                                                                                  Los Estados Unidos es la democracia mas vieja, pues comenzó institucionalmente en abril de 1789, tres meses antes de que estallara la revolución francesa. Ha sido la mas estable, pues nunca ha sufrido el trauma de un golpe de estado y la mas próspera, pues en 1898 se convirtió en potencia mundial y en el Siglo XX, después de dos guerras mundiales y la caída del muro de Berlin en 1989, pasó a ser la primera potencia militar y económica del mundo.
            Deben por tanto sus elecciones presidenciales , que en la historia del país, se han efectuado sin falta cada cuatro años, servir de ejemplo a las demás democracias y países no democráticos del mundo.
            Lamentablemente este no ha sido el caso esta vez y la campaña y debates entre los dos candidatos presidenciales con posibilidades de ganar, han ofrecido un espectáculo deplorable, que empaña densamente el prestigio de esa nación y lo que debe ser este tipo de enfrentamientos entre rivales políticos, con posibilidades de llegar al poder.
            Si no fuera porque hablan en inglés, estos debates parecerían mas una contienda  entre dos rivales políticos del patio, que pretenden  desacreditar a su rival, mediante insultos y calumnias, para impresionar al electorado  joven y al menos ilustrado.
            Los dos candidatos no se han referido seriamente a los temas mas importantes que tiene por delante ese país en la actualidad, como son la inmigración, la guerra en el medio oriente (Siria, Irak y otros países de esa zona del mundo), como combatir el terrorismo y mantener la prosperidad económica.
            No estamos solos en nuestra apreciación.
Una encuesta publicada en el diario  Boston Globe, el 21 de octubre 2016, hecha por ese diario y la empresa Colby College, reporta que el 80% de los encuestados se siente avergonzado, por como se ha desarrollado esta campaña presidencial.
            Ambos candidatos presentan puntos fuertes y débiles fáciles de apreciar.
            Trump apela al residuo de la doctrina del destino manifiesto y la superioridad racial blanca que aún persiste en un segmento de la población de aquel país, pero esto lo pone en posición muy débil frente  al electorado negro e hispano, que sobrepasa ya el 20% de los votantes.
            Es asimismo un demagogo, que entusiasma con sus pronunciamientos a los prejuiciados contra extranjeros y  musulmanes,  pero que por esta razón se ha ganado la repulsa de medios de prensa tan influyentes como el   New York Times, USA Today y otros importantes medios de comunicación de masas.
            Hillary por su parte tiene una actitud ambigua frente al gran capital, pues aparentemente dijo una cosa en privado en Wall Street y otra en público en relación al tratado
Asia-Pacifico de libre comercio de Obama, razón por la cual los jóvenes americanos no confían en ella y Bernie Sanders, practicamente un desconocido, recién llegado al partido demócrata, procedente del campo socialista americano, pudo darle la batalla por la candidatura presidencial del partido hasta el final, a pesar de ella estar involucrada en las campañas e interioridades de ese partido por varias décadas.
            Su gestión como canciller, está salpicada de escándalos como el uso de su correo privado para comunicaciones secretas y la muerte del embajador americano en Libia,  en 2012.
            Las encuestas favorecen a Hillary y a nosotros yo creo nos conviene que ella gane.
En su boda con Bill en 1975, ellos pasaron su luna de miel en Haití y familiares de ella poseen intereses económicos allí. Ella esperó el año nuevo del 2016 en Punta Cana con su familia,  en compañía de Frank Rainieri y otros magnates de nuestro turismo. Así que si ella gana, Frank podría influenciarla en que favorezca nuestros Intereses en ese renglón, el mas importante de  nuestra economía en la actualidad y en caso de que quiera ayudar a Haití, que lo haga sin perjudicarnos a nosotros.




El ciclon Mathews y la ayuda dominicana a Haiti

                               EL CICLON MATHEWS Y LA AYUDA DOMINICANA A HAITI


 Cuando fui Presidente de la Sociedad Dominicana de Pediatría en 1977, gobernaba en Haiti, Baby Doc, el hijo del tirano Duvalier y fue un período en el que pude realizar varios viajes al país con quien compartimos esta isla.
            Durante la celebración de la parte social de las actividades científicas, pude conversar con varias de las personas de la minúscula clase alta haitiana, la que habla varios idiomas y educa sus hijos en Francia, Quebec en Canada o en Estados Unidos. Me quedaba atónito, al oirle decir a estas distinguidas personas,  que los culpables del estado de atraso de Haití, eramos los dominicanos, porque si la isla fuera todavía una e indivisible, la situación fuera diferente en su país.
            Al comunicarles mi extrañeza y desacuerdo con esa opinión, me decían que la parte mas productiva de la isla estaba de este lado y los haitianos ya no disfrutaban de sus beneficios.
            Esa es la mentalidad que todavía predomina en esa clase que no llega al 1% de la población haitiana, pero es la que por su condición social y preparación, ocupa los altos cargos en el “gobierno”, dirige la política haitiana y no deja apagar la animosidad en la clase baja hacia los “dominiquein”.
            La inmensamente predominante clase baja, agobiada por la  angustia de como van a sobrevivir mañana, es indiferente ante la situación, que como lo demuestra el activo mercado internacional  en Dajabón y otros pueblos fronterizos, solo busca negociar y lograr ventajas económicas  de los dominicanos, quienes  a su vez, buscan  la manera  de sacar provecho a esa necesidad,  introduciéndolos de contrabando a nuestro  país y traficando con todo lo imaginable por la frontera, burlando los controles que nuestras autoridades puedan establecer.
            Así las cosas, ocurren entonces desastres naturales como ciclones o terremotos y resulta, que la mayor ayuda que reciben los haitianos es la de los dominicanos y de inmediato aflora, por encima del beneficio a los damnificados, el resentimiento de la minúscula clase alta ya mencionada.
            Con motivo del reciente paso del huracán Mathews, hay en la actualidad  tropas extranjeras en Haití, procedentes de varios países, protegiendo los envíos de ayuda humanitaria a las desgraciadas  victimas de ese meteoro, pero la única tropa, que inmediatamente, un grupo de congresistas haitianos, de cuyo nombre no quiero acordarme,  representantes de la minúscula clase a la que me he referido , repudia inmediatamente, es a la dominicana, a quien se le exige abandonar  Haiti en 24 horas. Yo quisiera saber, en caso de negarnos, como iban esos  señores a obligarnos a cumplir esa exigencia.
Sin embargo, el Presidente Medina, prudentemente y para no  dar pie a controversias  banales, ya había sacado nuestras  tropas de Haití, en un gesto que lo coloca como un hombre que  evita conflictos pueriles innecesarios.
  Pero tenemos que terminar en esta isla, con esta situación de desconfianza y recelo entre estos dos pueblos, que aunque de origen y cultura diferentes, obligatoriamente tienen que compartirla.
Las circunstancias históricas en el siglo XIX, favorecieron a Haití, que por 22 años tuvo el dominio  completo de ella, hasta que el visionario de Juan Pablo Duarte, desde 1829, inició la lucha para independizarnos,  contra la idea prevaleciente entre los dominicanos de clase alta de esos días,  de que una separación y colocarnos bajo la tutela de una de las potencias de la época, era lo único viable; Duarte dijo que no, que podíamos ser libre e independientes de toda dominación extranjera y sus seguidores, en su ausencia, forzada por la persecución haitiana, la noche del 27 de febrero de 1844, sorprendieron a los separatistas, dando el grito de independencia. Independencia que los separatistas por 35 años trataron de liquidar , lográndolo en 1861 con la anexión a España,  la cual  fracasó, pues la semilla que había sembrado Duarte, germinó vigorosamente  el 16 de agosto de 1863 y recuperamos nuestra soberanía.   





El premio nobel de la paz al Presidente de Colombia

                                      EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ AL PRESIDENTE DE COLOMBIA
                                                                        

       
            En las sociedades con desigualdades sociales como las existentes en America Latina, a raíz del triunfo de la revolución cubana, el 1 de enero de 1959, después de una exitosa guerra de guerrillas de dos años de duración, tomó auge por varios años en el continente americano, el intento de derrocar gobiernos tradicionales por la fuerza, e instalar gobiernos revolucionarios, semejantes al cubano.
            Pero la guerra de guerrillas solo prosperó en Nicaragua, fracasó en los demás países donde se intentó y el líder revolucionario mas conocido, el argentino Ernesto (Che) Guevara, perdió la vida en  1967 en Bolivia, tratando de repetir el éxito de la revolución cubana.
            Por vía de las urnas, han surgido gobiernos  que   podemos considerar moderadamente revolucionarios, en Venezuela, Ecuador y  Bolivia, los cuales celebran periodicamente elecciones, con participación de partidos de oposición.  Pero no ha vuelto a repetirse el caso de una revolución, como la que lleva ya en Cuba 57 años, que no tolera oposición interna, ni celebra elecciones libres con mas de un partido, sea por la oposición que a estos movimientos hace Estados Unidos, o porque los pueblos no están de acuerdo con el surgimiento de nuevas dictaduras, ni de derecha, ni de izquierda.
            Es dentro de  este panorama político  que vemos el caso de Colombia, con suma extrañeza.
            La guerrilla colombiana que se inició en 1964 (hace 52 años)  luchaba infructuosamente  por derribar el gobierno tradicional de su país e instalar uno revolucionario y en una clara señal, de como cambian los tiempos, fueron los mismos cubanos, los que propiciaron un acuerdo de paz entre   las partes y las reuniones tratando de lograr un acuerdo para concluir la actividad guerrillera y que tomaron cuatro años, se celebraron en La Habana.
            Finalmente se llega a un acuerdo, se firma con la presencia de mandatarios extranjeros incluyendo nuestro Presidente Lic Danilo Medina, quien asistió a La Habana y también a  Bogotá, para dar validez al pacto con su presencia, cuando casi simultaneamente ocurren dos cosas:
a)     El gobierno colombiano somete el acuerdo de paz a un plebiscito, con   una semana de antlcipación a la fecha de su celebración, para que sea aprobado y
b)    En Escandinavia, se le otorga el prestigioso  Premio Nobel de la Paz del 2016, al presidente colombiano,  Juan Manuel Santos.
Entonces llega la  noticia de que el acuerdo de paz había perdido por menos del 1% de los votantes, su aprobación por el pueblo colombiano  También  se reporta que solo participó el 38.5% del electorado en el plebiscito, lo que sIgnIfIca  que fue rechazado por el 19.5% del total de posibles votantes.
            Ahora bien, que la mayoría del electorado se abstenga de participar en elecciones en Colombia, es lo habitual. En el año 2014, en la elección presidencial de Santos, en la primera vuelta se abstuvo el 60% y en la segunda el 54%.
            Esto demuestra  que el pueblo colombiano ha perdido la fe en las elecciones y no se motiva a depositar su voto en las urnas y eso es penoso.
            También nos indica  que el pueblo no cree en sus dirigentes, revolucionarios o conservadores. Entonces uno se pregunta: Politicamente, ¿Qué está pasando en Colombia?
            A que se debe esa indiferencia, ante  un tema tan trascendente, como es establecer un proceso pacífico para lograr cambios que mejoren la justicia social en el país.
            ¿Es que una semana de tiempo fue un período muy corto, para  que el pueblo asimilara la magnitud sobre  lo que se le estaba pidiendo su opinión.?             
            Desconocemos las intimidades de la política colombiana, pero lo que de  lejos salta a la vista con todo lo acontecido es, que allí la población no tiene esperanza de que las cosas cambien, no importa quien esté dirigiendo el destino del  país.
            Ojalá el Premio Nobel de la Paz al Presidente Santos, eleve su credibilidad ante el pueblo colombiano y este se percate, de como el  resto del mundo aprecia,  la magnitud de lo ocurrido.  
             



Francisco Henriquez y Carvajal (1859-1935)

      FRANCISCO HENRIQUEZ Y CARVAJAL (1859-1935)
                                                                                

            El último personaje al que consideramos importante referirnos, del periodo de la primera intervención norteamericana del siglo pasado, es este miembro de una de las familias mas distinguidas de nuestro pais.
            En 1916 cuando renunció Jimenes a la presidencia, por no aceptar gobernar apoyado en las bayonetas yanquis, caso único ocurrido en los países del Caribe de esos días, el Congreso Nacional decidió designar a Francisco Henriquez y Carvajal, quien se encontraba a la sazón, viviendo en Santiago de Cuba, Presidente de la Republica Dominicana.
            Henriquez y Carvajal se presentó poco después en Santo Domingo, pero como no estaba de acuerdo con la intervención, no le permitieron los americanos  que gobernara y por fin, designaron en noviembre de ese año, un gobernador militar, en la persona de Harry S. Knapp.
            Había nacido en Santo Domingo, era descendiente por parte de padre de judíos sefarditas y de madre de los indígenas que estuvieron con Enriquillo en el Bahoruco.
            Era hermano menor de Federico  Henriquez y Carvajal.
            A los 26 años se graduó de abogado en el Instituto Profesional, luego hizo estudios de derecho romano con Hostos y estudió otras materias de derecho con destacados profesores internacionales. Dos años después decidió hacerse médico y se marchó a Paris se graduó en la Sorbona 5 años después y regresó a su país.
            Estuvo casado desde 1880 hasta 1897, en que ella murió, con la notable poetisa y profesora Salome Ureña, con quien procreó cuatro  hijos, Francisco, Max, Pedro y Camila.
            A su regreso de Paris ejerció su profesión de médico, fue profesor de la Escuela Normal de Hostos y del Instituto de Señoritas, que fundara su esposa.
            Entró en contradicción con la dictadura de Lilís y tuvo que abandonar el país, radicándose en Cabo Haitiano por 5 años, donde hizo amistad con Juan Isidro Jimenes.
            A la caída de LiIís regresó al país y Jimenes lo designó, Ministro de Relaciones Exteriores. Al caer Jimenes en 1902, se marchó a Cuba, presentó revalida de su título de médico y se radicó en Santiago de Cuba, a ejercer su profesión
            Al ocupar la presidencia Mon  Cáceres, aceptó ser representante dominicano  en un par de conferencias internacionales.
            Al regresar a la Presidencia su amigo Juan Isidro Jimenes en 1915, lo designó en un cargo diplomático en Washington, junto a Federico Velásquez  y Jacinto B. Peynado. En abril de 1916, fue  en una comisión a representar la RD en una conferencia financiera panamericana en Buenos Aires, Argentina,  donde se enteró del desembarco de los primeros marines al país en abril de ese año. Abandonó la conferencia y fue a Washington a protestar  por ese hecho y de inmediato regresó a Santiago de Cuba, a  ejercer su profesión de  médico, hasta que fue llamado en Julio, a ocupar la presidencia que dejó vacante su amigo.
            Al abandonar el país en diciembre de 1916, Francisco Henriquez  y Carvajal se convirtió en portavoz  itinerante de la protesta a la  intervención de las fuerzas militares norteamericanas en nuestro país. Se presentó en Versalles en 1919, a la reunión donde se fundó la Liga de las Naciones, a desenmascarar  al hipócrita de Woodrow Wilson, pero ahí no le permitieron hablar, enviándolo a Washington, donde tampoco lo escucharon.
            En 1920 el dinero recaudado en  la semana patriótica y la oficina que se abrió en Nueva York, para protestar contra la intervención,  de la cual fue un gran colaborador, hicieron mas efectiva su campaña.
            No estuvo de acuerdo con el plan de evacuación Hughes-Peynado, pero enfermó en esos días y tuvo que recluirse en Santiago de Cuba unos largos  meses, para recuperar su salud.
            A principios de la tiranía trujillista fue designado MInistro Plenipotenciario en
Francia y luego en Cuba, donde  murió.
                 



Juan Bta Vicini Burgos (1871-1935)

        JUAN BAUTISTA VICINI BURGOS (1871-1935)
                                                                            

            Continuando con personajes importantes del período de la intervención norteamericana  de 1916-24, para que nuestros lectores se formen una clara idea de la misma, dedicamos esta columna al Presidente Provisional Vicini Burgos, quien organizó las elecciones del 15 de marzo de 1924.
            Nació en Santo Domingo, de madre dominicana, su padre el inmigrante italiano Giovanni Vicini, había llegado al país en la década de 1860 y supo aprovechar el auge de las industria azucarera de los 1880, para amasar una fortuna. Su amistad, con el dictador Ulises Hereaux, de quien era uno de sus prestamistas, lo ayudó en esta empresa.
            El joven Juan Bautista, fue enviado a  educarse a Europa, en los mejores colegios de la época, por lo que dominaba, además del español y el italiano, el francés y el inglés. Al morir su padre, pasó a administrar sus bienes..
            Cuando la comisión de notables integrada por El Arzobispo Nouel, Horacio Vasquez, Elías Brache, Federico Velasquez y Francisco J. Peynado, que de acuerdo con el plan Hughes Peynado, debía seleccionar al Presidente Povisional para que organizara las elecciones de 1924, no pudo seleccionar a unanimidad al sacerdote Armando Lamarche,  por la oposición de Brache  y decidieron que era preferible hacerlo de esa manera, lograron hacerlo en la persona de este brillante y honrado dominicano.
            El 21 de octubre de 1922, tomó posesión de su cargo sustituyendo al  gobernador norteamericano Robison, quien abandonó el país ese mismo día.
            A pesar  de circunstancias que lo favorecieron en su misión, como la finalización de las guerrillas del este, el apoyo de Sumner Welles y su comisión  y la concentración de los marines en los campamentos que le fueron señalados en el territorio nacional, bajo el comando del Gral Harry Lee, para evitar incidentes con los civiles nacionalistas, su misión tropezó con grandes dificultades de parte de los dominicanos, que el supo superar.
            Americo Lugo organizó varios grupos anti-elecciones y activamente recorría el país incitando a los dominicanos a no inscribirse en el registro electoral que se estaba formando y a no votar; creó la Junta de Abstención Electoral y  la Asociación de Jóvenes dirigida por Rafael Estrella Ureña. También estaban Las Juntas Nacionalistas y la Junta Patriótica de Damas, todos remachando la pura y simple, como la forma de terminar la intervención.
            A pesar de la elocuencia de los oradores nacionalistas, gradualmente, Lugo y sus grupos, fueron perdiendo el apoyo de la población, que se entusiasmó con la campaña de los candidatos a los diferentes cargos electivos.
            Lo mas difícil fue que los aspirantes a cargos electivos se pusieran de acuerdo sobre quien debía presidir las juntas electorales locales, que se organizaban en todo el territorio nacional, para llevar a cabo las elecciones. Agrias disputas se suscitaron en la designación de estas personas y Vicini Burgos tuvo que revestirse de paciencia, para sortear estas situaciones.
            Resultaba evidente, que los años de la intervención, no habían contribuido a la madurez de  la conducta político-partidista de los dominicanos.
            Tuvimos suerte de que en esos años apareciera un hombre fuera de serie, con las características de Juan Bautista Vicini Burgos, que reuniera las condiciones para dirigir el país en estos días difíciles de transición, para conjugar el patriotismo ardiente por un lado, con la ventaja política por el otro y conducir la nación a un final de recuperación de la independencia política. La autonomía económica, estaba fuera de sus manos alcanzarla.
            Entregado el poder a Horacio Vásquez, Vicini Burgos se marchó tranquilamente a su casa, a ocuparse de los negocios de la familia, lo cual realizó hasta su muerte, once años después, con notable éxito. .








            FRANCISCO J. PEYNADO   (1867-1933)
                                                                                  
Continuando con los personajes dominicanos mas importantes durante la 1ra intervención de Estados Unidos en nuestro país en el siglo pasado, después de referirnos a Americo Lugo, dedicaremos esta entrega a su amigo y  colega, Francisco (Pancho)  J. Peynado, el autor del plan de evacuación que dió fin a la intervención.
            Nacido en Puerto Plata, de padre dominicano y madre alemana,  se trasladó a Santo Domingo a temprana edad y fue de los graduados de la  primera promoción de maestros normales de Eugenio María de Hostos en 1884.
Peynado se hizo abogado e inició ejerciendo su profesión en una oficina que instaló en Puerto Plata, junto con Américo Lugo.
Fue opositor de la dictadura de Lilís y se implicó en una trama para asesinarlo, que fue descubierta. El dictador entonces hizo un simulacro de fusilamiento de los que acostumbraba a escenificar, para entonces perdonarle  la vida, ante las peticiones que se le hacían y aparecer como magnánimo..
Desaparecida la dictadura, cuando llegó Mon Cáceres al poder, Peynado lo apoyó  y este  lo designó embajador en Washington, posición que desempeñó por un  par de años, antes de regresar al país y trabajar con los propietarios de los ingenios de azúcar, en la zona este del país.
Al ocurrir la intervención en 1916, perteneció al gabinete  del Presidente Francisco Henriquez y Carvajal, quien fue el Presidente dominicano que seleccionaron las cámaras legislativas para  sustituir a Jimenes y que no fue aceptado por los norteamericanos, porque se oponía a la presencia de los marines en nuestro territorio. Henriquez y Carvajal estaba residiendo en Santiago de Cuba.
Cuando surgió la Unión Nacional Dominicana en 1920, Peynado guardó distancia con ella, pues como hombre práctico que era, entendió que era utópico pensar que la fórmula de la pura y simple, llegaría a ser  una realidad.
            Cuando en 1922, se llegó a un punto muerto en las negociaciones con el gobierno de Harding en Estados Unidos, Peynado por cuenta propia se presentó en Washington y negoció el plan de evacuación con el canciller americano Hughes que finalizó la intervención. Este plan como vemos de inmediato, estaba  lejos de la pura y simple, pues:
1ro.- Aceptaba la legalidad y vigencia post ocupación de las órdenes ejecutivas dictadas
        durante el período de la intervención
2do.- Reconocía el empréstito tomado por el gobierno de los marines, quienes dejaron diez
          millones de dólares de deuda, mayor  de la que habían encontrado (ocho millones).
3ro.- Reconocía  las tarifas aduanales establecidas en 1919 y que favorecían los productos
         estadounidenses
4to.- Reconocía la vigencia de la convención dominico-americana de 1907
5to.- Se designaría un Presiente dominicano de 1922 a 1924
6to.- Los marines abandonarían el país, una vez celebrada las elecciones de 1924.
         Como vemos, el país siguió controlado económicamente por los Estados Unidos, terminada la  Intervención.
            Peynado intentó ser Presidente en 1924, enfrentando a Horacio Vasquez, en las elecciones de marzo de ese año, pero su desventaja era grande, porque no había sido político anteriormente, no tenía arrastre entre las masas y de los jimenistas, divididos en  la llamada “pata blanca” y la mas importante  en esos días, la llamada “pata prieta”,  que seguían a Desiderio Arias, solo recibió el apoyo de la blanca. Jimenes había muerto en 1919.
            Al final del gobierno de Vasquez, Peynado apoyó la prolongación del 1928 al 30, al parecer porque había captado el inminente peligro que presentaba Trujillo para la incipiente democracia dominicana y en eso entró en contradicción con su hermano Jacinto (Mozo) Peynado, quien era un furibundo trujillista .y quien al iniciarse la tiranía en 1930, prudentemente le envió a un cargo diplomático en Francia, donde permaneció hasta su muerte en 1933.
            Fue enterrado en la catedral primada de américa y en su funeral, ocurrió un famoso incidente entre Trujillo y el Administrador Apostólico, Rafael Castellanos.


AMERICO LUGO (1870-1952)

AMERICO LUGO  (1870-1952)
                                                                           

            En los artículos que recién terminamos de publicar sobre la 1ra intervención norteamericana en nuestro país en el siglo pasado, vimos como la vida nacional cambió después de esa intervención, con la construcción de carreteras y el cuerpo  militar, el  constabulary, que dejaron los americanos, para mantener el orden en el país, que aunque le cambiaron el nombre a Policía Nacional Dominicana (1921) y luego a Ejército Nacional (1928), siguió siendo el mismo cuerpo y  haciendo lo  mismo. Fue el instrumento en que se apoyó la tiranía de Trujillo a partir de 1930.
También vimos el papel importante que en la terminación de la intervención jugó la Unión Nacional Dominicana, cuyo principal líder fue Américo Lugo.
            Creemos es interesante para los lectores de esta columna, informarles sobre  la vida de este gran patriota y ver que le ocurrió, luego de terminada la intervención.
            Lugo había nacido y  educado en Santo Domingo. Fue discípulo de Hostos. Se hizo abogado y ganó prestigio ejerciendo su profesión y representando al país en conclaves internacionales.
            Tenía  46 años en 1916, cuando se inició la 1ra intervención militar norteamericana. Se mantuvo a la expectativa durante los primeros dos años, pero al tercero, cuando el Gobernador Snowden, comenzó a decir que la intervención sería permanente, se movilizó y fue el principal organizador de la Unión Nacional Dominicana (UND), una agrupación de una dominicanidad a toda prueba, que adoptó la línea legal y moralmente correcta, de que los norteamericanos no tenían  ningún derecho a intervenirnos militarmente y comenzar a dictar órdenes ejecutivas, como si fuesen  leyes nacionales, por lo que esas órdenes debían  ser anuladas y los norteamericanos  simplemente marcharse del país. Fue la conocida formula de evacuación pura y simple que en  1920 tomó la dirección de la lucha contra la intervención y que en la semana patriótica de mayo de ese año, recaudó  la considerable  suma de 115 mil dólares (una fortuna para esa época) con la que se financió una vigorosa campaña contra la intervención en los Estados Unidos, en nuestro país y en los foros internacionales.
            Pero lo legal y moralmente correcto, perdió la batalla ante el pragmatismo de Peynado y el plan de evacuación de este otro prominente abogado dominicano, fue el que prevaleció,  manteniendo su vigencia las órdenes ejecutivas del período de la 1ra intervención, en la por segunda vez restaurada Republica Dominicana, ahora bajo la hegemonía de los Estados Unidos de América.    
            La conducta de Lugo a partir de 1924 fue cónsona con la que asumió durante la 1ra  intervención. Fue un opositor de Horacio Vasquez y fundó el Partido Nacionalista, en diciembre de 1924, pero renunció a el un año después, abrumado por la politiquería personalista que dominaba el ambiente..
Américo Lugo fue el único intelectual de renombre en 1930, que permaneció en el país y no se doblegó ante Trujillo. Figuras como Juan Bosch , Juan Isidro Jiménes y otros, partieron para el exilio. Joaquín Balaguer, Manuel Artturo Peña Batlle y otros, que permanecieron en el país, se rindieron ante El Jefe. Pero  Lugo se quedó y no se rindió, lo cual le costó muy caro.
            Para presionarlo a rendirse, Trujillo lo designó  historiador oficial, en la década de 1930, para que escribiera una historia dominicana hasta el presente y el se negó.
            La carta de Lugo a Trujillo, fechada 13 de febrero  de 1936   en la que rechaza esa designación, es una antología de coraje, vergüenza y la de un hombre consecuente con sus principios y lo que había sido su vida hasta ese momento. Cayó en desgracia y murió pobre y aislado en Santo Domingo, 16 años después.
Al contemplar su vida, la posteridad tiene que rendirle tributo a la verticalidad de  su conducta y referirse a el  siempre con respeto.